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ABC Cultural

UNA MIRADA ACADÉMICA

El aforo y el vino

A lo largo de los siglos, la palabra ‘aforo’ ha pasado de hacer referencia a la cantidad de vino cosechado a ser una medida de nosotros mismos

El estadio Metropolitano tiene un aforo de casi 70.000 espectadores

Soledad Puértolas, de la Real Academia Española

Aunque no lleguen a ser las palabras del año , se han hecho habituales una serie de palabras que, antes de la pandemia, se utilizaban de forma restringida y no formaban parte del lenguaje cotidiano. Me centraré en una de ellas: ‘aforo’.

En ... los años previos a la irrupción del fatídico virus, no eran tantos los hablantes que utilizaban habitualmente la palabra ‘aforo’. Es cierto que los estadios de fútbol , por ejemplo, presumían de tener un gran aforo. Y los auditorios de música, los teatros, los cines, las salas de baile y otros locales por el estilo solían dar cuenta de sus respectivos aforos, lo cual permitía imaginar las dimensiones o tamaño de los espacios. Pero la palabra, que tenía un aire de tecnicismo y que estaba prácticamente circunscrita a amplios espacios donde tienen lugar actividades no del todo ordinarias, se ha hecho parte del lenguaje cotidiano desde que, concluido el tiempo del más estricto confinamiento, los ciudadanos empezaron a volver a pisar los espacios públicos. Si me remito a mi propia experiencia, puedo decir que ‘aforo’ no se encontraba en el vocabulario que, sin mucha conciencia, manejé en mi infancia. Tampoco en el de mi adolescencia y ni siquiera en el de mi juventud. La popularización de la palabra ‘aforo’ se ha producido en muy breve tiempo.

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