Patricio Pron: «Quiero saber si los cambios son posibles aquí y ahora»
El autor argentino publica «El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia»

Decir que Patricio Pron es una joven promesa de la literatura hispanoamericana en virtud de su inclusión en listas que pretenden instruir a listos es casi una ofensa, tanto para el lector como para el propio escritor argentino. Si bien «El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia» (Mondadori) , su último y muy autobiográfico libro, supone su consolidación como narrador de grandes historias, Patricio Pron arrastra ya una larga trayectoria a sus espaldas que se aventura también futura, por mucho que tema que los críticos lleguen a verle «como el imbécil de los títulos largos».
La novela adquiere estos días más vigencia que nunca, pues su idea principal es que la voluntad de transformación de la generación de sus padres no está caducada. En ella Pron relata el viaje emocional de un joven (él mismo) que tiene que regresar a su Argentina natal desde Alemania, al enfermar su padre de gravedad. A su llegada se da de bruces contra su pasado familiar, retratado en el dolor provocado por una dictadura contra la que sus padres lucharon y que pasa a formar parte de su presente al embarcarse en una búsqueda que su progenitor dejó inconclusa. Se trata, como el propio autor reconoce, de su primera incursión en el género de no ficción y de ahí que su principal miedo fuera «hacer perder el tiempo a los lectores». Un temor que ha desaparecido al ver el libro traducido a varios idiomas y recibido por lectores de calidad, la «marca» del éxito en literatura, según el escritor.
Respuestas
Más que reconciliarse con su pasado, Patricio Pron buscaba respuestas, ya que «los hijos somos los detectives de los padres, todos intentamos comprender qué fueron ellos para comprender qué somos nosotros». El escritor quería «comprender en qué había creído su generación» y para ello tuvo que reunir fragmentos de su experiencia personal hasta conformar una novela que habla de «todas las búsquedas que realizamos para conocer cuál es la responsabilidad de nuestros padres y abuelos en los hechos trágicos del pasado reciente».
En esa detectivesca labor (iniciada en contra de la voluntad de sus progenitores), Pron descubrió que «el espíritu de transformación de esa generación nos llega como mandato y debemos preguntarnos si puede aplicarse aquí y ahora». A esa pregunta el autor argentino se (auto)responde con un rotundo sí, a sabiendas de que su margen de actuación «está depositado en el lado de la literatura». Una profesión que permite curar heridas personales, tal y como le sucedió al escribir esta novela, «una especie de liberación para él».
No obstante, abordaba un tema doloroso para todo el que tenga memoria y Pron quiso plantear el libro como «acicate» en una tarea que considera «ineludible». Lo dice alguien que siempre procura que sus libros «tengan efectos políticos» y que se deja visitar por esos espíritus a los que hace referencia el título para tomar el cielo como asalto. Asalto del que, al terminar la novela, el lector será partícipe despojado del miedo irracional que a veces da formar parte de la propia historia.
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