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ABC Cultural

Ha muerto Antonio menchaca

Antonio Menchaca Careaga. ABC.

Con Antonio Menchaca (las Arenas, 1921) desaparece un marino de guerra de profesión y un esforzado escritor de vocación, que ha peleado con admirable tenacidad para abrir un espacio a su obra en la república de las letras. Entre sus novelas hay que destacar una trilogía sobre el Bilbao de la clase alta, desde la última guerra carlista, 1870, hasta cien años después: «Las cenizas del esplendor», «Amor siempre asediado» y «La crisálida». Obra de extraordinario valor documental y no poco brillo literario. Pero mucho antes, en 1965, Menchaca había quedado finalista del premio Nadal con una dura novela, bien escrita, áspera y estremecedora, «Mar de fondo». Su curiosidad intelectual le llevó también a la historiografía: siguió la peripecia de un gran marino del siglo XVIII, Bodega Quadra, que recorrió, por orden de Carlos III, toda la costa occidental del continente americano, estableciendo contacto con los indios de California, Oregón y el actual Canadá, hasta Alaska. Ese reconocimiento de la América septentrional y la búsqueda de una salida al Atlántico por el norte del continente son una de las hazañas de este marino de guerra, que demostraba al mundo el temple español de 1770. «La rosa de los vientos» y otros trabajos recogen los estudios de Menchaca en la materia. Otras novelas («Resucitar en Palermo») y una notable labor como memorialista completan la ficha de este singular escritor.

Menchaca nació en una familia rica de Vizcaya. Muy rica, diríamos hoy, si atendemos a las cifras. Pero la largueza de este hijo único y un cierto desinterés por las finanzas redujeron no poco ese gran patrimonio. Menchaca fue guardiamarina a los 18 años, obtuvo un buen puesto en su promoción y salió de la Escuela Naval con un destino a bordo del «Canarias». Pero su conciencia le hizo firmar en 1947 el manifiesto en el que quinientos españoles rechazaban la Ley de Sucesión y fue expulsado de la Armada (sería restablecido 40 años después por la España democrática: con los honores debidos, como capitán de Navío). Fue naviero y, como queda dicho, sobre todo incesante escritor. Visitó las cárceles de la época, como otros defensores de la democracia. De aquel tiempo quedan unas memorias políticas, «Horas decisivas», donde relata su semestre en la prisión de Carabanchel, con el profesor Tierno y Francisco Herrera. Participó en la fundación y financiación de «Cuadernos para el diálogo», la revista que presidiría Joaquín Ruiz Giménez, y formó años más tarde, en los primeros 70, entre los accionistas de «El País», todavía en vida de Franco. Perteneció al primer consejo de administración de ese periódico y colaboró años después, asiduamente, en las páginas de ABC.

Antonio Menchaca era hijo único y había tenido una única hija, María con quien fue u mujer, una admirable madrileña, culta y seguidora entusiasta de la obra de su marido, Isabel Salamanca y Caro, vizcondesa de Bahiahonda. Viudo, volvió a contraer matrimonio con Ilonka Berding, holandesa. De sus años mozos, guardaba Menchaca recuerdos notables. Le divertía la audacia y despreocupación de su padre, que, en el pudibundo Bilbao de los años 20, acostumbraba a pasear desnudo por su casa con naturalidad, en los días de canícula. La madre de nuestro autor, la muy devota señora Careaga, solía preceder a su marido, un tranquilo Poseidón, con una campanilla a fin de conseguir que el servicio se retirara. Hasta que un día una neskacha de pocos años, entrada hacía poco como doncella en la casa, caía de hinojos en el pasillo, interpretando las voces que oía -el señor, el señor...- como la llegada del Santísimo.

Antonio Menchaca había estudiado derecho y humanidades en Oxford. También había publicado un gran libro de viajes, «El camino de Roma», que refuerza su obra de verdadero escritor. Entre sus responsabilidades hay que destacar su trabajo como consejero de Estudios de Política Exterior SA, y su atención a la revista que esta sociedad publica.

Antonio Menchaca ha muerto en su casa, de un paro cardiaco cuando tocaba el piano, y convalecía de una reciente operación de cadera.

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