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Alemania, capital de la Feria del Libro

La Feria del Libro de Madrid abre sus puertas con un invitado de excepción: Alemania, país que solo en el siglo XX dio once premios Nobel. Las novedades de su literatura inauguran esta selección de apuestas

Alemania, capital de la Feria del Libro Ovidio Aldegunde Álvarez

mercedes monmany

A lo largo del siglo XX, Alemania y la lengua alemana se vieron recompensadas en once ocasiones con el Premio Nobel de Literatura. En 1929, el galardón recayó en Thomas Mann , uno de los escritores más influyentes de su época y también uno de los más leídos entonces y ahora. Por tanto, nada más oportuno que seguir adentrándonos en su riqueza y complejidad y en la evolución de su pensamiento. Sus Consideraciones de un apolítico (Capitán Swing, 26 euros) son un libro atípico, especial, brillante, contradictorio y con un aura de malditismo dentro de la bibliografía del autor de La montaña mágica. A menudo se ha considerado esta obra «un escrito de guerra» en el contexto de la Alemania de 1914-1918 o, si se prefiere, el «pecado de juventud» de un escritor que, sin embargo, ya había pasado de los cuarenta en el momento de su publicación.

El gran humanista, erigido en acusador inflexible del fascismo y el nazismo, también se caracterizó por su defensa excesiva del nacionalismo germano en la Primera Guerra Mundial. Algo que él mismo calificó de «excentricidades». Pero en aquellos turbulentos años, antes de su conversión a las ideas liberales, Mann daba la impresión, en sus juicios de valor, en sus ataques al bloque democrático representado por los Aliados, de sentirse de algún modo «movilizado». El lector puede zambullirse en los apasionantes debates políticos e ideológicos de aquella época, así como en sus fascinantes confesiones y reflexiones. Así lo atestiguan espléndidos pasajes de su obra dedicados a Schopenhauer, Dostoievski, Nietzsche o Wagner.

El gran cambio

Otro de los más grandes premios Nobel concedidos a la lengua alemana recayó en 1999 en Günter Grass , igualmente activo e implacable testigo de su tiempo. Nacido en 1929 en Danzig –actualmente la ciudad polaca de Gdansk, cuna del movimiento Solidaridad–, Grass ha publicado, veinte años después de la caída del Muro de Berlín, De Alemania a Alemania. Diario, 1990 (Alfaguara, 19,50 euros) . Lo escribió en el año de aquel acontecimiento de enorme repercusión. Observando de primera mano «el gran cambio revolucionario y político», del que extrae sin cesar las consecuencias que la reunificación tendrá para la RDA, Grass fue recogiendo a lo largo de sus desplazamientos una información matizada y precisa, apuntalada por numerosos encuentros con políticos y compañeros de ruta, con impresiones y detalles a menudo sorprendentes.

Nacido en la Alemania del Este, Ingo Schulze (Dresde, 1962), uno de los mejores narradores alemanes de la actualidad, ha buceado también en aquel «cambio del mundo» que significó la caída del Muro. En su nuevo y excelente libro, En línea. Trece historias a la manera antigua (Destino, 20 euros) , reúne trece relatos tragicómicos, algunos de ellos encarnados en delicadas historias de amor protagonizadas por personajes que defienden su felicidad contra una sociedad acelerada, de cambios imprevistos, en la que, en ocasiones, la intrusión de un simple teléfono móvil se presenta como algo inquietante.

Contra Hitler

Otro de los más imprescindibles escritores e intelectuales europeos de nuestros días, Hans Magnus Enzensberger (Baviera, 1929), presenta un potente retrato o biografía novelada, Hammerstein o el tesón (Anagrama, 19,50 euros) . El personaje central es el jefe del Estado Mayor antihitleriano, el barón Kurt von Hammerstein-Equord, arquetipo de una clase social desaparecida: la aristocracia prusiana. Un conservador y «hombre de principios» que el día de la llegada al poder de Hitler, en 1933, pronunció esta frase: «El miedo no es una visión del mundo».

Grande entre los grandes es también el juez y novelista Bernhard Schlink , autor de un estupendo best seller, El lector (Anagrama), llevado al cine con Kate Winslet como protagonista, papel que le valdría un Oscar. Schlink rompe momentáneamente con el tema que mejor conoce y lo ha hecho famoso –el nazismo y los largos y arduos procesos de culpa individual y colectiva sufridos al finalizar la guerra– para adentrarse en nuestra época. En este caso, la figura escogida es la de un ex terrorista alemán de la banda Baader-Meinhof que al salir en libertad, tras veinte años de cárcel, se reúne en el campo con sus antiguos amigos para pasar El fin de semana (Anagrama, 18,50 euros) y hablar de «los viejos tiempos».

Bajo un régimen totalitario

Pero la lengua germana traspasa las fronteras del país. Así, hay que hablar de otros nombres que comparten ese idioma. Como Herta Müller , nacida en la región del Banato, en Rumanía, en 1953. Especialista en narrar la miseria moral y cotidiana bajo un régimen totalitario, publica estos días una más de sus magníficas y escalofriantes obras, los ensayos reunidos en El rey se inclina y mata (Siruela, 17,95 euros) . Textos, como siempre, penetrados por una impresionante exigencia formal y por un firme compromiso tanto con la denuncia del terror sufrido durante la dictadura de Ceaucescu como con la escritura.

Mención aparte merece la poeta y narradora Ingeborg Bachmann (Klagenfurt, Austria, 1926-Roma, 1973), de quien se recupera uno de sus más impresionantes títulos, publicado poco antes de su muerte: Tres senderos hacia el lago (Siruela, 16,95 euros). De su país, Austria, llega también Walter Kappacher (Salzburgo, 1938), autor de la excelente Selina o la otra vida (Adriana Hidalgo Editora, 17 euros) , ambientada en la Toscana italiana. Con ella alcanzó el reconocimiento internacional.

Trepidante Berlín

Y, por último, en un imperio desaparecido, el Austrohúngaro, que contó con los mejores y más añorados oficiantes de irrepetibles réquiems literarios, destaca Gregor von Rezzori , nacido en 1914 en la misma ciudad que el gran poeta en lengua alemana Paul Celan: Czernovitz, en la Bukovina. De él aparece ahora Edipo en Stalingrado (Sexto Piso, 21,90 euros) , novela ambientada en el trepidante Berlín de los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial. A su nombre hay que añadir otro gran clásico de aquel mundo fenecido antes de la llegada de la barbarie: Alexander Lernet-Holenia (Viena, 1897-St. Wolfang, 1976), al que la leyenda de su tiempo le atribuía ser hijo de un archiduque de la Casa de Habsburgo. Autor de la maravillosa e inquietante novela El barón Bagge, regresa con otra de sus más célebres obras: Marte en Aries (Minúscula, 17,50 euros) .

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