La vida pudo surgir antes en Marte que en la Tierra
Según un nuevo estudio, hace 4.500 millones de años las mejores condiciones para el desarrollo de la vida no se daban en nuestro mundo, sino en el planeta rojo
Descubren un gran lago de agua líquida bajo el polo sur de Marte

La vida pudo surgir antes en Marte que en la Tierra. Esa es la extraordinaria conclusión a la que ha llegado un equipo de investigadores liderado por Martin Bizarro, del Centro para la Formación de Estrellas y Planetas de la Universidad de Copenhague. En ... un estudio aparecido hace apenas unos días en 'Science Advances', los autores explican que las moléculas orgánicas que hacen posible la vida estaban presentes en Marte prácticamente al mismo tiempo que en la Tierra. Solo que en aquellos momentos, hace unos 4.500 millones de años, las mejores condiciones para su desarrollo no estaban en nuestro mundo, sino en el planeta rojo.
Desde hace años se sabe que Marte no fue siempre el desierto que es ahora. Muy al contrario, hubo un tiempo en el que el planeta fue capaz de albergar agua líquida en su superficie, dando lugar a lagos, mares y ríos. ¿Pero cuánta agua hubo exactamente? La cuestión sigue siendo objeto de debate.
En su estudio, Bizarro y sus colegas han conseguido demostrar que, hace unos 4.500 millones de años, en Marte había agua suficiente como para que todo el planeta estuviera cubierto por un océano de 300 metros de profundidad. Menos que en la Tierra, es cierto, pero aún así una considerable cantidad de agua.
Una historia 'casi' común
Tanto la Tierra como Marte se encuentran en el Sistema Solar interior, que consiste en cuatro mundos rocosos (Mercurio, Venus, la Tierra y Marte) y un cinturón de asteroides. Pero hace unos 4.500 millones de años, justo mientras se estaban terminando de formar, esos planetas 'terrestres' sufrieron el brutal bombardeo de una oleada de asteroides de todos los tamaños que duró cientos, incluso miles de millones de años.
El llamado 'Gran Bombardeo' dejó las superficies de los cuatro planetas interiores totalmente cubiertas de cráteres de impacto. Tanto en Marte como en la Tierra esas rocas fueron asimiladas por sus cortezas. Y en el caso de nuestro mundo, arrastradas a las profundidades del manto por los movimientos tectónicos, donde se mezclaron y reciclaron. No así en Marte, cuya superficie es estacionaria, lo que significa que las rocas que chocaron contra ella en el pasado lejano siguen estando ahí, y pueden estudiarse. Que es justo lo que hicieron los autores del estudio.
En palabras de Bizarro, «la tectónica de placas en la Tierra borró toda evidencia de lo que sucedió en los primeros 500 millones de años de la historia de nuestro planeta. Las placas se mueven constantemente y son recicladas y destruidas en el interior de nuestro planeta. Por el contrario, Marte no tiene placas tectónicas de modo que la superficie del planeta conserva un registro de la historia más temprana del planeta».
En busca de respuestas
Al analizar 31 meteoritos marcianos, los investigadores trataron de responder a una serie de preguntas sobre su origen para las que hasta ahora no había respuestas claras. Por ejemplo, los científicos nunca han conseguido saber si estos antiguos proyectiles procedían del Sistema Solar interior o exterior, o si transportaban material orgánico y agua que podría haber permitido el desarrollo de la vida.
De este modo, y utilizando mediciones de isótopos de cromo de ultra alta precisión, los investigadores identificaron los meteoritos como condritas carbonáceas procedentes del Sistema Solar exterior. Después, basándose en la prevalencia de este tipo de rocas en Marte y en el hecho de que el hielo suele representar el 10 por ciento de sus masas, los autores calcularon que estos antiguos impactos trajeron suficiente agua a Marte como para cubrir todo el planeta con una capa de agua de 307 metros de profundidad.
Además, como se sabe a partir de múltiples muestras analizadas, las condritas carbonáceas son capaces de transportar también moléculas orgánicas, como aminoácidos, desde el Sistema Solar exterior al interior. Estos compuestos son esenciales para la formación del ADN y es probable que hayan proporcionado la materia prima que permitió que surgiera la vida.
«En ese momento -explica Martín Bizarro-, Marte fue bombardeado con asteroides llenos de hielo, algo que ocurrió en los primeros 100 millones de años de evolución del planeta, pero que también transportaban moléculas orgánicas que son biológicamente importantes para la vida».
Pero hubo algo más. Un evento realmente catastrófico y que sin duda afectó al desarrollo de la vida en la Tierra naciente. Y es que nuestro planeta sufrió el mayor impacto de toda su historia cuando un objeto del tamaño de Marte chocó contra ella. A esa titánica colisión debemos la existencia de la Luna pero, según Bizarro «al mismo tiempo acabó con toda posible vida en la Tierra».
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A partir de ese momento, según los investigadores, la historia de ambos planetas se separó. Tras la catástrofe, la Tierra tuvo que poner el contador de la vida a cero, pero en Marte, las condiciones favorables siguieron existiendo durante un largo tiempo. En conjunto, los investigadores creen tener pruebas muy sólidas de que las condiciones que permitieron el surgimiento de la vida se dieron en Marte mucho antes que en la Tierra.
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