Nuestros primeros antepasados carnívoros
Hallan en Etiopía fósiles que demuestran que el «Australopithecus afarensis» ya utilizaba herramientas para despedazar la carne hace 3,2 millones de años

Caminaban erguidos, pero de cintura para arriba parecían estar más diseñados para colgarse de los brazos que para manipular útiles y herramientas. Así imaginábamos al «Australopithecus afarensis», la especie a la que perteneció la famosa Lucy, el esqueleto que durante muchos años fue nuestro antepasado más antiguo. Pero el hallazgo en Etiopía de unos huesos fosilizados con la marca de unos cortes cambiará esa imagen sobre los ancestros del hombre que vivieron hace 3,2 millones de años.
Aquellos homínidos eran, en realidad, más evolucionados de lo que se sospechaba. Comían carne y contaban con la destreza y conocimiento suficiente para utilizar piedras afiladas a modo de cuchillos. Estos instrumentos los utilizaban con la misma habilidad de un carnicero para despojarles la carne y extraerles el tuétano.
La prueba la ofrecen investigadores de la Academia de Ciencias de California (Estados Unidos) y del Instituto Max Planck (Alemania) en la revista «Nature». El hallazgo cambia la historia de la evolución humana y adelanta en casi un millón de años la fecha en la que nuestros ancestros empezaron a utilizar herramientas y a consumir carne de grandes mamíferos. «El uso de herramientas altera la forma en la que nuestros ancestros interactuaban con la naturaleza, permitiéndoles una nueva dieta y explorar nuevos territorios», explica Zeresenay Alemseged, director de la investigación. O como ilustra la propia Academia de Ciencias de California, el estudio marca el comienzo de la primera navaja suiza y el primer «Big Mac» de la historia.
Los familiares de Lucy
La nueva teoría nace en Dikika, en el noroeste de Etiopía, uno de los yacimientos que más sorpresas está proporcionando a los paleontólogos. Allí se encontraron los dos huesos fosilizados: la costilla de un animal del tamaño de una vaca y el fémur de un ejemplar parecido a un antílope. Los huesos muestran unos cortes, como los que dejarían unas piedras cortantes. Para el equipo de Alemseged, las marcas sugieren que utilizaban piedras afiladas para despegar la carne del hueso y vacíarles su médula ósea . Y que fueron los «Australopithecus afarensis», los familiares de Lucy, quienes manipulaban aquellos cuchillos tan rudimentarios.
No es sólo una hipótesis. Sofisticadas técnicas de imagen han permitido demostrar que esas marcas se realizaron antes de que los huesos se fosilizaran, lo que descarta que fueran hechas en una fecha posterior. Hasta la fecha no había evidencia científica directa de que la carne y la médula ósea (tuétano) formara parte de la alimentación de los homínidos en esta etapa de la evolución. Los últimos fósiles encontrados databan ese paso hace 2,4 millones de años.
Otros descubrimientos ya apuntaban una mayor destreza del «A. afarensis». De hecho, del estudio del esqueleto de Lucy se había podido saber que sus proporciones eran más parecidas a los humanos que a los simios. Por ejemplo, se sabía que sus manos contenían dedos más pequeños, un tamaño que les permitiría manejar útiles con cierta destreza, aunque aún no se había podido comprobar.
Oportunidad
El estudio, que ha merecido la portada del «Nature», no llega a demostrar que los familiares de Lucy fueran capaces de fabricar sus propias herramientas. «Es imposible hacerlo con las pruebas que contamos», advierten los investigadores. Puede que se limitaran a utilizar unas piedras afiladas que se encontraran, de forma oportunista. Sin embargo, el entorno donde se han encontrado los fósiles sugiere otra explicación. «Las únicas piedras encontradas en los antiguos sedimentos de Dikika son demasiado pequeñas para fabricar herramientas», describe el investigador Shannon McPherron.
Su teoría es que aquellos homínidos transportaron sus cuchillos de piedra desde otra zona, a unos 6 kilómetros desde donde se encontraron los fósiles. Probablemente los llevaran consigo para utilizarla en cuanto tuvieran oportunidad. «Ahora cuando pensemos en Lucy caminando por el paisaje africano en busca de comida, deberemos imaginárla con un cuchillo de piedra en la mano, dispuesta a abrir huesos».
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