Dysania: por qué hay personas a las que les cuesta tanto levantarse por las mañanas
Aunque no se considera un trastorno del sueño, las personas que lo sufren pueden sentir una sensación abrumadora de cansancio o fatiga al despertar
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Algunas personas se levantan con el primer rayo de sol, pero hay otras a las que les cuesta horrores salir de la cama por las mañanas. Y es que madrugar puede llegar a ser un suplicio, siendo complicado encontrar la fórmula correcta para ... que no se nos peguen las sábanas.
Hay un término que se conoce como 'dysania' y se utiliza para describir una condición en la que la persona experimenta una dificultad extrema a la hora de levantarse y salir de la cama por las mañanas, incluso después de haber dormido lo suficiente.
Paula Pueyo, psicóloga en El Prado Psicólogos, destaca que el significado de este concepto no está oficialmente reconocido en el campo de la psicología o la medicina. No obstante, «aunque no se considera un trastorno del sueño, las personas que sufren de dysania pueden sentir una sensación abrumadora de cansancio o fatiga al despertar, lo que les hace complicado levantarse de la cama y comenzar el día», manifiesta.
Dichas personas experimentan a menudo una falta de motivación o deseo de abandonar la comodidad de la cama y pueden posponer repetidamente el momento de levantarse. Esta condición –continúa la experta– puede causar angustia, irritabilidad y frustración.
La intensidad y la duración de los síntomas varían de una persona a otra. Algunas pueden experimentar una dysania más leve, que les dificulta levantarse de la cama durante unos minutos, mientras que otras pueden tenerla algo más acusada, durante un periodo de tiempo más elevado y afectando significativamente a la capacidad del individuo para realizar actividades cotidianas.
La psicóloga apunta que a pesar de que la dysania no se ha investigado en profundidad, es importante tener en cuenta que puede ser síntoma de diversas condiciones médicas, como trastornos de sueño, depresión, ansiedad, estrés y otros problemas de salud mental o física, «aunque en muchos casos suele responder a patrones inadecuados del sueño».
Higiene del sueño
Es fundamental explorar y descubrir cuál es el origen de su aparición para poder resolverla. Por lo que, en primer lugar, es importante mantener una correcta higiene del sueño.
«Esto se refiere a una serie de prácticas y comportamientos que se deben adoptar para asegurar una buena calidad de sueño y mantener un adecuado descanso durante la noche. Estas prácticas están diseñadas para promover hábitos saludables y evitar los problemas de insomnio o de sueño fragmentado», expone Pueyo.
Jana Fernández, experta en fisiología del sueño, indica que en el caso de personas sanas sin ninguna patología que pueda provocar este exceso de fatiga, la causa más habitual es la privación del sueño, ya sea porque el cronotipo no está sincronizado con los horarios laborales y sociales, o porque en nuestro estilo de vida lo más importante no es dormir.
Aunque el horario laboral y escolar estándar favorece al cronotipo matutino, incluso las personas madrugadoras pueden levantarse cansados porque no han dormido lo suficiente. «Un sueño de calidad se caracteriza por una duración adecuada, de 7 a 9 horas de sueño cada noche en adultos; por su continuidad, sin levantarse varias veces al baño o despertarse por ruidos recurrentes; su profundidad, en una fase del sueño clave para procesos de restauración, limpieza y recuperación; y la regularidad de los horarios», señala Fernández.
Si alguno de estos factores falla, bien porque durmamos menos horas, tengamos horarios dispares o porque durante el día estemos muy estresados, la calidad del sueño será menor y, por tanto, la sensación al levantarnos será de cansancio.
En el caso de que nuestra dificultad para levantarnos de la cama esté relacionada con nuestro cronotipo (por ejemplo, un matutino extremo que se despierta por sí mismo a las 6 de la mañana pero que tiene que trabajar en turno de tarde/noche), la forma más adecuada de sobrellevarlo es teniendo unos horarios muy regulares y estableciendo una rutina específica de exposición a la luz natural, horarios para la práctica deportiva y comidas y siestas planificadas. «En este caso la clave es la rutina», subraya la experta.
Hábitos recomendados para una buena higiene del sueño
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Regularidad en nuestros horarios todos los días, incluidos los fines de semana y vacaciones.
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Dormir de 7 a 9 horas cada noche, según necesite el cuerpo. El sueño no se puede recuperar, por lo que dormir 10 horas el sábado nos permite acabar con el cansancio, pero todos los procesos de limpieza, regeneración y restauración no se recuperan.
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Alimentación saludable y actividad física, cuanta más mejor. El alcohol no solo no ayuda a dormir, sino que afecta directamente a la fase de sueño profundo, que es esencial.
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Exposición adecuada a la luz, tanto la del sol como la iluminación eléctrica. Por la mañana necesitamos luz intensa y blanca, pero por la tarde-noche necesitamos luz cálida y tenue. Esto le dice al cerebro si se tiene que activar o si tiene que comenzar el proceso de sueño.
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Dejar las pantallas y dispositivos al menos dos horas antes de acostarnos.
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Vivir el día con calma, a un ritmo que nos permita hacer pausas y pequeños descansos. Si llegamos sobreactivados y sobreestimulados a la cama, nos va a costar mucho dormirnos y tener un sueño de calidad.
Cada uno puede elegir aquello que le ayude más a relajarse y bajar revoluciones, que es lo que necesitamos para que el cerebro entienda que no hay peligro y que puede iniciar el proceso de sueño. Fernández recomienda leer en papel, escribir en un diario, tener una rutina suave de yoga, hacer ejercicios de respiración, meditar, rezar o realizarnos un automasaje.
«Lo menos indicado será aquello que nos altere, estrese y active, como leer mails del trabajo, consultar redes sociales, realizar ejercicio de alta intensidad, beber alcohol o consumir contenido que nos genere emociones desagradables (miedo, angustia, rabia o tristeza)», recuerda la experta.
En cualquier caso, Paula Pueyo aconseja consultar a un profesional de la salud para obtener una evaluación adecuada y recibir un correcto diagnóstico y acompañamiento necesario si estás experimentando una gran dificultad para levantarte por la mañana de manera constante o sientes una somnolencia excesiva durante el día y esto interfiere significativamente con tu vida cotidiana.
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