Síndrome posvacacional: la técnica para anular este invento de la mente
Existe una tendencia a patologizar todo aquello que no nos resulta agradable, pero experimentar esas emociones menos placenteras no solo forma parte de la vida, sino que además es sano para la mente. La clave está en saber gestionarlas
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Hablar del síndrome posvacacional tiene tanto sentido como referirse al síndrome vacacional. Quizá los supuestos síntomas emocionales sean diferentes, pues lo habitual es que la irascibilidad , la ansiedad o la tristeza sean más frecuentes en el primero que en el ... segundo, pero la realidad es que ninguno de los dos supuestos síndromes, ni el posvacacional ni el vacacional, son un trastorno real, sino que son un reflejo de lo que vive y sienten nuestro cuerpo y nuestra mente cuando se intentan adaptar a una nueva rutina.
Algunos de los supuestos síntomas que refieren las personas que aseguran sufrir este malestar pasajero son cansancio, abulia, ansiedad, falta de concentración, dismiución del rendimiento, cambios de humor o incluso insomnio y palpitaciones. Pero lo cierto es que etiquetar, clasificar y poner nombre a lo que pensamos o sentimos es algo tan fácil y cómodo como humano. El problema es, como apunta el psicólogo Jesús Matos, autor del libro 'Un curso de emociones', es que hemos desarrollado una tendencia a patologizar todo aquello que no nos resulta agradable . «Existe una relación casi directa entre el número de actividades agradables que realizamos en nuestro día a día y nuestro estado de ánimo. Por eso al volver de vacaciones lo habitual es dejar atrás muchos de los ratos que dedicábamos al ocio para volver a nuestras obligaciones», argumenta.
Lo más normal, tal como explica el psicólogo, es que las emociones de tristeza , ansiedad o ira desaparezcan a los pocos días de iniciar la nueva rutina por lo que, en general, no es algo de lo que debamos preocuparnos. Lo que sí es interesante, según aclara Matos, es tener clara la necesidad de experimentar emociones desagradables, no solo porque forman parte de la vida sino también porque vivirlas es algo saludable para la mente, que se encuentra ante un reto: aprender a gestionarlas con eficacia.
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Claves para anular el síndrome posvacacional
Nuestro cuerpo y nuestro sistema emocional necesitan ayuda para adaptarse a la nueva rutina. Y la mejor técnica para ello es, según asegura el psicólogo del equipo de 'En equilibrio mental' dedicar tiempo a programar actividades agradables. Así, para que el impacto de este cambio de rutina sea menor en nuestro estado de ánimo debemos incluir en la agenda las actividades de ocio o de disfrute que consigan despertar en nosotros emociones placenteras.
El contacto social , el ejercicio físico y el ocio son, en líneas generales, los tres tipos de actividad que tienen un mayor impacto positivo en el estado de ánimo. Por eso el psicólogo aconseja elaborar un calendario de modo que dediquemos todos los días al menos unos minutos a este tipo de actividades, no solo para compensar el impacto del cambio de rutina, sino para ser cada día un poco más felices.
Un buen recurso para incluir lo que nos resulta placentero en nuestra agenda puede ser la técnica 8-8-8 que propone la psicóloga Sara Navarrete y que consiste en dedicar ocho horas al día a dormir, ocho horas a trabajar y ocho horas al ocio. La clave para seguir este sistema reside en estar «centrados y presentes» en cada una de las actividades que realicemos. Esto implica reservar la concentración, la eficacia y la energía al periodo laboral, abordar el tiempo dedicado al ocio (leer un libro, ordenar un armario, pasear por el parque, escuchar música...) desde la perspectiva del gozo, la elección y la intención y, por último, propiciar las condiciones necesarias para que el descanso sea completo en las horas de sueño.
Otra opción interesante para abordar la vuelta al trabajo con mejor ánimo puede ser involucrarse en un proyecto de desarrollo personal, profesional, familiar o social que centre la atención y estimule la motivación.
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Nutrientes para mejorar el ánimo
Además de programar actividades que resulten placenteras también resultará útil aportar al cuerpo los nutrientes necesarios para prevenir ese bajo estado de ánimo que algunas personas sufren en los primeros días de actividad laboral tras las vacaciones, así como el insomnio y la fatiga.
Uno de los que más pueden contribuir a combatir la apatía es el triptófano , un aminoácido que ayuda a producir melatonina y serotonina. Tal como explica Amanda Dutruc, farmacéutica de DosFarma, la melatonina es la hormona que regula los ciclos de sueño, mientras que la serotonina influye en el apetito y en el estado de ánimo.
A diferencia de otros nutrientes, el triptófano no se produce en el organismo de forma natural, sino que hay que obtenerlo de los alimentos o de los suplementos. Son ricos en triptófano los huevos, los lácteos, las nueces, la carne de pollo y la de pavo y el plátano.
En cuanto al cansancio , el magnesio puede ser un gran aliado pues se trata de un mineral que influye en más de 300 reacciones bioquímicas del cuerpo, especialmente que lo que tiene que ver con el funcionamiento de los músculos y las conexiones neuronales. Son ricas en magnesio las verduras de hoja verde (acelgas o espinacas), el aguacate, los frutos secos (nueces, cacahuetes, almendras...) y las legumbres.
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