Psicología
Procrastinación: por qué algunas personas siempre viven al límite
Postergar las tareas hasta el último momento es una manera muy insana de gestionar el tiempo y trabajo

Una cosa es hacer el vago, y otra es procrastinar . Y aunque las dos parten de la misma base, esa última acción tiene algo que la hace un poco distinta, pues no solo hablamos de darnos en cuerpo y alma a la inactividad, sino ... de hacerlo mientras somos plenamente conscientes de que deberíamos estar aprovechando el tiempo con alguna responsabilidad.
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¿Y por qué eludimos nuestras responsabilidades aun teniendo que hacernos cargo de ellas? Muchas veces tiene que ver con que nos sentimos desmotivados y cansados, y sentimos que no tenemos fuerzas para realizar las tareas necesarias. Uno de los problemas de la procrastinación es que, a la larga, puede pasarnos factura. La psicóloga Irene López Assor comenta que dilatar una tarea en el tiempo no solo conlleva una pérdida de tiempo sino también, «un aumento del estrés y un bajo rendimiento académico y profesional ». Asimismo, este fenómeno puede ser una parálisis derivada del estrés que sentimos. «Hay algo que nos paraliza y que nos está haciendo ser irresponsables con nosotros mismos», dice la psicóloga. Por ello, anima a identificar por qué postergamos una tarea, pues con normalidad siempre hay una razón.
«Muchas veces la procrastinación viene dada por proponernos metas que son lo que los demás quieren de nosotros»
Por otro lado, comenta la profesional que la procrastinación es un rasgo de falta de responsabilidad , tanto de nuestro tiempo como con aquellos objetivos que nos marcamos en la vida, que puede estar motivados por esa desazón ya comentada. Asimismo, muchas veces la procrastinación viene dada por proponernos metas que son lo que los demás quieren de nosotros, y no lo que queremos realmente: «Al estar en incoherencia lo postergamos, lo dejamos de lado, y no lo hacemos», asegura la psicóloga.
Es interesante analizar qué es lo que nos roba ese tiempo cuando hablamos de procrastinar. Si hablamos de la distracción en el trabajo, es fácil que la causa sean otras personas, que nos interrumpan para pedir ayuda o con las que charlemos durante nuestras horas de trabajo. No solo en el trabajo, sino en general, uno de los factores principales de distracción suelen ser las redes sociales y dispositivos electrónicos.
Qué tipo de procrastinador eres
Garland Coulson, conferenciante que imparte enseñanzas sobre productividad, explica en el libro 'Deja de perder el tiempo' (Libros Cúpula) que hay varios tipos de procrastinadores:
1. El aprensivo. Este tipo de personas gastan mucha energía en pensar que no van a ser capaces o no tienen tiempo de terminar el trabajo. De esta manera, a la hora de trabajar ya no tienen energías.
2. El perfeccionista. Estas personas necesitan que cada proyecto sea 'perfecto', por eso dedican mucho tiempo a revisar una y otra vez el trabajo, en un intento de mejorarlo, y la consecuencia es que nunca consiguen dar por terminado nada.
3. El complaciente. Son personas que buscan ayudar, por eso siempre responden que sí a todo sin valorar cómo esto afectará a la planificación de su trabajo.
4. El picaflor. Estas personas hacen 'un poquito' de todo, pero no llegan a terminar nada. Así, siempre están ocupados, pero no llevan a buen puerto nada a largo plazo. No consiguen hacerse cargo de trabajos más largos que supongan concentrarse en profundidad.
5. El postergador disimulado. Estas personas siempre llegan a la fecha fijada, pero con mucho esfuerzo: es con un empujón de última hora (y agobiante) como lo consiguen.
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