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ABC MADRID 02-09-2016 página 43
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ABC MADRID 02-09-2016 página 43

  • EdiciónABC, MADRID
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ABC VIERNES, 2 DE SEPTIEMBRE DE 2016 abc. es cultura CULTURA 43 Destrozo inmenso, pocas víctimas La capital se ha volcado con la conmemoración y hasta la cúpula de San Pablo recuerda las llamas. Abajo, maqueta que arderá en unos días Se pensó en un complot En 1666, Inglaterra estaba en guerra con Holanda y, como siempre, enemistada con Francia y España das casi se tocaban. Los vecinos tenían la obligación de prender antorchas en las calles, que en invierno debían permanecer encendidas hasta las nueve de la mañana. Londres era una bomba de relojería. El fuego comenzó en la madrugada del viernes al sábado. En la mañana sabatina corría colina abajo, rumbo a la Torre de Londres. La reacción del alcalde fue lenta y se negó a volar casas para que hiciesen de cortafuegos. Samuel Pepys, inteligente funcionario del Almirantazgo, a quien recordamos por su agudo y rijoso diario, un hombre sagaz y vividor, fue el héroe de la historia. Él convenció a Carlos II de que había que destruir con pólvora las casas para parar el incendio, que duró cuatro días. El humo se atisbaba desde Oxford, a 80 kilómetros. El fuego dejó sin hogar a cien mil personas, muchas solo con lo puesto. Algunos vivieron durante los ocho años siguientes en tiendas en los campos. Otros se refugiaron en barcas en el río. Pepys se subió a una para ver el dantesco espectáculo: Desde la superficie del Támesis, de cara al viento, se sentía uno casi quemado por las chispas anota en su diario secreto. El delicioso vitalista también cuenta que en la tarde del martes enterró en el jardín de su casa dos bienes que consideraba harto valiosos: vino y queso parmesano. Ese mismo día el fuego devoró San Pablo. Cuando ardió la catedral, el arquitecto que le devolvería su esplendor, Christopher Wren, tenía 33 años. Completó la obra con 79. Los trabajos para recuperar la City duraron unos cuarenta años. El museo ha escenificado los detalles del incendio L. V. 13.200 casas El gran incendio de Londres, de septiembre de 1666, destruyó 13.200 casas y 87 iglesias. La superficie arrasada durante los cuatro días que duró fue de cerca de dos kilómetros cuadrados. 100.000 homeless XLa reconstrucción de la City de Londres tardó 40 años en completarse. Cien mil personas perdieron su hogar y varios miles vieron ocho años en campamentos en los campos de Londres. Solo 6 muertos Según los inventarios del momento, solo seis personas murieron en el incendio. Aunque podrían ser más, pues no hubo una inspección sistemática en las ruínas. Fue la mano de Dios El origen del fuego Se cree que el origen del fuego fue una chispa en una panadería. Se ha recreado el incendio completo en el videojuego Minecraft, incluido el detalle de las primeras chispas en la panadería. REUTERS maqueta con el skyline de la City del XVII arderá Támesis abajo. También está en cartel una estupenda exposición en el Museo de Londres, ¡Fuego, fuego! donde se revive muy visualmente cómo se propagó y se muestran documentos apasionantes, como una crónica española de los hechos. Los ingleses saben convertir su historia en espectáculo y gancho turístico, incluso cuando toca desgracia. El panadero Farrier siempre negó que la catástrofe hubiese comenzado con una chispa díscola en sus hornos. En 1666, Inglaterra estaba en guerra con Holanda y, como casi siempre, enemistada con Francia y España. El primer reflejo fue culpar al enemigo ex- Fire! Fire! Museum of London. 150 London Wall. Hasta el 17 de abril www. museumoflondon. org. uk terior y a los católicos. En la exposición del Museo de Londres puede verse un libro, hoy jocoso, dedicado a explicar detalladamente que todo había sido un ataque urdido por los pérfidos jesuitas. Hubo intentos de linchar a extranjeros y el embajador español, el conde de Molina, dio refugio a varios compatriotas. El primer pagano de lo sucedido fue un francés, Robert Hubert, al que acusaron de iniciar el fuego (con testimonio incriminatorio del panadero, entre otros) Como se decía en la época, Hubert acabó bailando en el árbol de Tynbur Es decir: en las horcas, situadas donde hoy se ubica Marble Arch, en el arranque de Oxford Street. Ahorcado ya Hubert, un capitán tuvo a bien declarar que lo había traído a Inglaterra en su barco dos días después del inicio del incendio. Carlos II, que era un monarca sensato, acabó con los bulos y ante un grupo de vecinos que habían perdido sus hogares zanjó: Fue la mano de Dios, no un complot Londres no llevaba una buena racha. El año anterior, la Gran Plaga había matado a cien mil personas. Curiosamente fue la última peste que sufrió la ciudad, lo que la superstición achacó a los efectos purificadores del fuego. Antes de la peste y el incendio, astrólogos de todo pelaje y monárquicos ofendidos venían vaticinando calamidades celestiales por la ejecución de Carlos I. El verano de 1666 fue extraordinariamente cálido y seco, y en los días del fuego corría un viento del Este sostenido. Las autoridades venían encareciendo desde hacía décadas que se construyese con ladrillo y se dejase la peligrosa madera. Las casas se arracimaban en callejones, donde sus facha- Tres casas aún en pie El incendio provocó que catorce años después se fundase en Londres la primera compañía de seguros. Inglaterra mostró que tenía hechuras de gran nación. Hubo una campaña en todo el país para recaudar dinero en auxilio de Londres. El Parlamento aprobó en febrero de 1667 una Ley de Reconstrucción, y se constituyó un Tribunal del Fuego, con 22 jueces, para dirimir los pleitos originados por la catástrofe. En 1711, Londres tenía ya 550.000 vecinos, una flamante catedral y estaba en guerra de nuevo con España. Pudding Lane era una atracción turística. Solo tres edificios de madera de la época sobrevivieron. Por ironías del destino, uno lo ocupa en Fleet Street lo que se ha dado en llamar la embajada catalana Galería de imágenes de la conmemoración del incendio

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