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ABC MADRID 23-11-2015 página 49
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ABC MADRID 23-11-2015 página 49

  • EdiciónABC, MADRID
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ABC LUNES, 23 DE NOVIEMBRE DE 2015 abc. es cultura CULTURA 49 Carlos II llega a Londres El gran cortejo acompaña hasta Londres al nuevo rey el 22 de abril de 1661 (pintado por Dirk Stoop) Pepys estaba allí, como había estado en la decapitación de Carlos I jar el alcohol y el adulterio, y su inmediata recaída. La exposición muestra el estupendo desnudo de una de las amantes más conocidas del Rey, Nell Gwyn, que Carlos II guardaba tras una puerta corredera que abría o cerraba según a quien recibiese. Pepys era amigo de la música, las mujeres, el vino, los libros y el teatro. Un compendio que si no es pasaporte de dichas se le parece bastante. Sea cual sea el trabajo que tengo, no puedo dejar la música y las mujeres confiesa en su diario. Llegó a escribir partituras, era ducho con el laúd, la flauta y el violín y un dotado vocalista, que lo mismo cantaba en una taberna borrachuza de su Fleet Street natal, donde su padre era sastre, que en la pompa de la abadía de Gran incendio y plaga Westminster. La música es una ciencia particu- Pepys relata el incendio de Londres larmente productiva y placentera, en que destruyó, en 1666, 4 5 de la City. cualquier estado de la vida, público o Un año antes la peste había matado privado, secular o sagrado, da igual la a uno de cada tres londineneses edad o la estación, el talante o la condición de salud Cuánta verdad alberga esa frase. se creía que el humo ahuyentaba el Sam Pepys nos atrapa porque le gus- mal. Aunque expresa su pena al ver la ta la vida. Soy tan feliz como cualdesolación de su ciudad ante la enferquier otro hombre en el mundo puemedad, también reconoce en su diada serlo. ¡El mundo entero pario que nunca había vivido tan rece sonreírme! anota en alegremente como en esta una mañana de euforia. ocasión de la plaga Al Los retratos de su primemargen de la aflicción ra edad muestran a un que lo rodeaba, todo le hombre de ojos inteliiba muy bien. gentes, un poco saltoPero la muerte y el nes, y labios libidinosos. espanto siguieron azoPepys se casó enamoratando Londres. Al año do con Elizabeth, que siguiente de la peste llesolo tenía 14 años. Le gó el Gran Fuego. El vulpuso los cuernos una y go consideraba tal acumuotra vez (el diario recoge un lación de tragedias como lance en el que la titular lo piuna suerte de plaga bíblica lla atacando a la doncella) pero que se cobraba los excesos pese sumió en la tristeza más caminosos de una corte de luCarlos II juria y vicios varios y creatihonda cuando una enfermeLa corte dad súbita se llevó a su espovos. sa con solo 29 años. Encargó cambió a Pepys Desde la superficie del Táun gran busto en su memoria, y afinó su gusto mesis, de cara al viento, se senpor la vida que se expone en Greenwich, tía uno casi quemado por las lisonjera junto a un cuadro contempochispas anota en su diario ráneo que ha intentado recrear secreto al final del verano de cómo era ella, pues todos los de la épo- 1666. Está contemplando desde el río ca se perdieron. El retrato se ha colo- el Gran Incendio de Londres, que en cado a la vera del otro del joven Pepys, cuatro días de furia entre el 2 y el 5 de en una poética reunión de la pareja septiembre destruyó cuatro quintas cuatro siglos después. partes de la City. Solo murieron siete Muerte y sexo. Esas son las dos pul- personas, pero se perdieron el 80 de siones que dominan el dietario. Y es los hogares. que Samuel contempló cosas terribles. El final de la exposición recoge el En 1665 la peste bubónica mató a cien flirteo de Pepys con la ciencia. Colecmil londinenses, el 28 de la pobla- cionaba microscopios y telescopios y ción. Pepys pensaba que masticar ta- dirigió la Royal Society con buena baco lo ayudaba a eludirla. También mano, aun siendo un lego en la mate- ria. Pero afición no le falta. Cuando cae en sus manos un libro sobre el mundo microscópico escribe en su diario: Es la obra más ingeniosa que he conocido en mi vida Tras el derrocamiento de su valedor Jacobo II por la Revolución Gloriosa, Pepys pierde el favor de la corte y hasta visita la cárcel. Pero logra rehabilitar su buen nombre y se retira a los 56 años, próspero y con prestigio, para disfrutar plenamente de sus aficiones (mermado ya el ímpetu fisiológico de la lujuria, mayormente los libros) No tuvo hijos, pues se cree que la operación biliar de su mocedad lo dejó estéril, y legó sus papeles y fortuna a un sobrino. Los pepystas recordamos con una sonrisa a este Jep Gambardella del XVII, admirados por su capacidad para saber apreciar los evanescentes y vanos deleites de la vida: He ido a la iglesia, vestido de luto, muy elegante y con una nueva peluca. Ha hecho un gran efecto Bendito Samuel Pepys, que con su laúd, un vaso de vino y una moza cariñosa era el tío más feliz del planisferio. Y encima nos lo contó. Amante del Rey Carlos II mostraba este desnudo de su amante Nell Gwyn solo a determinadas personas

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