ABC MADRID 28-01-1991 página 50
- EdiciónABC, MADRID
- Página50
- Fecha de publicación28/01/1991
- ID0001722335
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IABC. Pág. 52 TRIBUNA ABIERTA -LUNES 28- 1- 1991 L j u e g o de las oposiciones se mantiene a lo largo de la obra de Chillida. La continuidad no es reiteración, sino metamorfosis: Chillida persiste cambiando. Sus cambios son la confirmación, la prueba de su permanencia. Yunque de sueños es una serie de diecisiete esculturas realizadas en el curso de doce años (la primera es de 1954 y la última de 1966) Doble fidelidad: al hierro y a la manera, recia e impetuosa, de forjarlo. El título de la serie obedece a la misma lógica poética de las obras anteriores: el yunque y el sueño no son sino otra y más enérgica formulación de la dualidad que rige a Peine del viento o a Rumor de límites La transposición afecta también a la relación entre los dos términos de la metáfora: el yunque adquiere las propiedades del sueño y, como el peine y los límites, se niega a sí mismo, se transforma en su contrario y así vuelve a ser espacio vacante. La sintaxis plástica y el sentido de estas metáforas visuales es análogo en las tres series. Cada escultura es una forma definida, pero esas formas no terminan en ellas, sino que están en perpetua comunicación con un espacio sin forma y al que ellas, en su movimiento envolvente, quieren apresar y, en cierto modo, definir. Entre las formas y el espacio vacío, entre el hierro y el aire, hay una relación muy difícil de explicar verbalmente, pero que e ojo y el tacto perciben de inmediato. Sin embargo, esta relación no es puramente sensible: las formas señalan el espacio y de alguna manera lo significan, lo nombran. Son tentativas de definición del espacio. Por eso se llaman yunques y por eso, aunque sean de hierro, se disuelven como los sueños: son el espacio puro, sin cuerpo, sin nombre. E 1 1 ENTRE EL HIERRO Y LA LUZ (y En la mayoría de las esculturas de esta serie el yunque es de hierro y el zócalo de madera. A veces, la relación entre la escultura y su base es la del hacha y el tronco; otras, la del rayo y el árbol. Movimiento de arriba hacia abajo: el hierro cae sobre la madera y la abre. Curiosa y tal vez involuntaria alegoría de los orígenes de la metalurgia: los primeros objetos de hierro usados por los hombres venían del cielo, eran meteoritos. En Yunque de sueños regresa la violencia, presente ya en las formas afiladas y punzantes de los primeros años, sólo que el objeto de la agresión no es el aire, sino el tronco de roble. La llegada de la madera al mundo de Chillida no es accidental: es parte del proceso que lo llevó de la piedra al hierro. En la admirable monografía que ha dedicado a la obra de Chillida, guía insustituible, Claude Esteban, recoge una frase del cuaderno de apuntes del escultor: No conozco el camino, pero conozco el aroma de ése camino. Y en otro momento escribe que fue a la madera guiado sólo por la escultura- hierro o madera: volumen compacto- vuelta un sólido resplandor. Por Octavio PAZ El arte de Chillida no es una demostración ni un aroma Percibido más por la imaginaél se propone afirmar esta o aquella idea. ción que por los sentidos, el aroma es otra Sus esculturas expresan o, más bien, son metáfora del espacio libre y vagabundo. En una visión de la realidad, pero esa visión es un camino de Navarra, en el otoño de 1958, irreductible lo mismo a la geometría de los Chillida vio, medio escondida entre la hierba, sistemas que al impresionismo de las sensauna viga abandonada. Al punto se detuvo y la ciones. Como la música callada del místico reconoció. Mejor dicho, la oyó, español, las formas de Chillida pues- según lo refirió más tarde dicen- sin decir- Dicen la realia Claude Esteban- le pareció dad dual del universo, las mutaoírla decir: Soy yo. ciones y variaciones que engen La madera es uno de los grandra la inacabable batalla amorodes momentos del arte de Chillisa entre la forma y el espacio. da: las cuatro grandes esculturas Las esculturas de Chillida no se llamadas Abesti gogoi a inclinan ni por esto ni por aque Canto rudo La metáfora sollo; dicen que el universo es nora regresa; las cuatro escultudual, guerra y acorde. ¿Idealisras son un canto y ese canto es mo, realismo? El mundo de las recio, rudo: viento entre los árboesencias no es el mundo de Chiles. Himno no de sonidos y palallida; tampoco es el de las apabras, sino de formas y volúmeriencias visibles. El mundo no es nes. El canto es un edificio de lo que vemos ni lo que pensaaire que sube desde la tierra momos: es un equilibrio, un movido por alas sonoras; las esculmento de convergencia. Un pacOctavio Paz turas de Chillida son maderos Poeta to y una pausa. acoplados y ensamblados, consLa arquitectura de la India y la trucciones compactas y súbitos de los Mayas fue realmente esespacios abiertos: música inmovilizada. El escultura arquitectónica: el templo concebido pacio, mudo, canta un canto que no oímos como una estatua divina cubierta de ornacon los oídos, sino con los ojos... La quinta mentos y atributos; la escultura de Chillida, versión de Abesti gogora es una escultura de grandes dimensiones que se encuentra en en cambio, es profunda y radicalmente arquiel jardín del museo de Houston. No es de ro- tectura: construcción de un espacio, no sobre ble, sino de granito. Entre los árboles y las sino en y dentro del gran espacio. Por esto, plantas parece un aerolito caído de Saturno, sin duda, la figura humana no aparece todael planeta de los melancólicos y los espiritua- vía en su obra. Digo todavía porque estoy les. La música men al ha cesado: esa escul- seguro de que en su momento aparecerá. Mientras tanto, sus esculturas son la casa del tura está hecha de silencio. El gran silencio espacio y están habitadas por un ser plural y del espacio. uno. Chillida lo llama el espacio interior Otra serie de esculturas explora el tema en pero podría llamarse también vacuidad, o que culmina Abesti gogora Me refiero a dios, o espíritu, o logos, o proporción. Tiene cinco obras en acero: Alrededor del vacío todos los nombres y ninguno. Es el interlocuLa persistencia de ciertas preocupaciones, a tor invisible al que se enfrenta desde que cotravés de los cambios de materiales y de for- menzó a esculpir. El interlocutor habla por mas, revela no sólo uno de los rasgos del ca- signos y enigmas; esos signos son máscaras rácter de Chillida (la tenacidad) sino la direc- y detrás de ellas no hay un rostro, sino una ción de su espíritu. La forma- hierro, made- claridad que se desvanece. Espíritu de los ra, acero, g r a n i t o- es el teatro de las pájaros llamó Chillida a una de sus primeras mutaciones del espacio que se vuelve sucesi- esculturas en hierro. Jeroglífico del vuelo: la vamente viento, rumor, música, silencio. Mu- escultura escribe sobre el espacio, y lo que taciones pasajeras, inestables: ¿todas esas escribe es su propio movimiento alado. El páformas son manifestaciones de la vacuidad? jaro es uno de los signos del espacio. Cada Cinco esculturas y una sola pregunta. Es una una de las esculturas de Chillida es, como el pregunta sin respuesta o, mejor dicho, una pájaro, un signo del espacio; cada una dice pregunta cuya respuesta es el silencio. ¿Fin una cosa distinta- -el hierro dice viento, la de la interrogación? No. Otra serie de escul- madera dice canto, el alabastro dice luz- 5 turas recoge la pregunta de Alrededor del pero todas dicen lo mismo: espacio. Rumor vacío no para contestarla, sino nuevamente de límites, canto rudo: el viento- antiguo: para transmutarla: las catorce obras en alanombre del espíritu- sopla y gira incansable- bastro que Chillida llama Elogio de la luz El silencio se vuelve alabanza. Aquello que mente en la casa del espacio. no se puede decir, lo indecible, es el espacio puro, sin propiedades y sin límites. Fusión de lo material y lo espiritual: la luz que vemos con nuestros ojos dé carne, poco a poco se disuelve en una claridad sin orillas. Las esculturas en hierro, madera, granito y acero fueron trampas para apresar lo inaprensible: el viento, el rumor, la música, el silencio- e l espacio- Las esculturas de alabastro no intentan encerrar el espacio interior, tampoco pretenden delimitarlo o definirlo: son bloques de transparencias en donde la forma se vuelve espacio y el espacio se disuelve en vibraciones luminosas que son también ecos y rimas, pensamiento. Del hierro al reflejo: metamorfosis del espacio. Peregrinación de las formas: AüTOHOVfl 1925 MORALEJA Se vende parcela de 1.160 m 2 con dos chalets de 440 m 2 cada uno A estrenar, posible venta individual, acabado gran lujo, piscinas, inmejorable situación Teléfonos 457 32 33- 435 79 75 ANUNCIOS En ABC. 256 66 38 CJP