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ABC MADRID 29-09-1985 página 83
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ABC MADRID 29-09-1985 página 83

  • EdiciónABC, MADRID
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DOMINGO 29- 9- 85 ESPECTÁCULOS A B C 83 Sonimag 85 Crítica de cine Electrónica, vídeo y televisión Barcelona. Vicente A. Pineda, enviado especial Si en el palacio uno, que es del dominio teconlógico, no existiría el resto de SONIMAG, el vídeo o como una de sus parcelas las v ¡deopelículas. En el campo de los avances electrónicos sobresale la televisión digital presentada por el ITT. En su genuina denominación sajona prevalece el Hardware sobre el Software En tal sentido, una de las verdaderas revelaciones de Barcelona es la digivisión cuya diferencia fundamental de la televisión convencional consiste en el tratamiento de la señal para dar una definición de alta calidad a las imágenes. Tiene, además, el teletexto incorporado para cuando exista en España. Y ofrece la posibilidad de una elección bilingüe si la película emitida dispone de dos bandas, la original y la doblada a cualquier lengua. Cosa que, como otras tantas, no hace TVE por ahora. Con la digivisión se manejan 29 canales por 30 programas y como dice a ABC José Ramón Alvarez, portavoz de ITT, en dos años es probable que todas las televisiones sean digitales. Sus componentes bajan cada día y la televisión digital será más económica. Es la televisión del futuro inmediato. Y lo será más si acierta a reducir su precio aún alto, de 220.000 pesetas, aproximadamente. La tercera generación de televisores es un hecho. Las pantallas crecen. En SONIMAG se efectúan proyecciones sobre una superficie de 24 metros cuadrados. La imagen no es perfecta, pero sí el audio. Sin embargo, crea un efecto más que aceptable. Una pequeña antología de videoclips pasa por la pantalla Culture Club, Gazebo, R. Chapman, New Without Hats, Oldfield. Las videosalas que existen en Japón y Estados Unidos no están lejos en España. El vídeo no se limita a SONIMAG. En el palacio de la Virreina, con su estilo neoclásico en plenas Ramblas, 12 monitores repiten imágenes en un programa de hora que transcurre en simultaneidad con otras ciudades europeas (Londres, Berlín, Roma, Bruselas, Amsterdam, Budapest y Lyon) Un panorama del videoclip en el que participa el estudio Videografía, de Barcelona, dentro del European art media Network. El vídeo se anticipa a menudo a la televisión. El lanzamiento en primicias de series destacadas lo afirma. Anno Domini, de Stuart Cooper, con una duración de más de nueve horas y que pormenoriza sobre los años más crueles y despóticos del Imperio Romano, La clave está en Rebeca de David Hemmings, doscientos cuarenta minutos evoca pasajes tristemente célebres de la matanza nazi y de su locura hegemónica, partiendo de la base del best- seller de Ken Follet. Hay que desenmascar la impostura en vídeo. Ciertos distribuidores- editores intentan deslumhrar con títulos que son un mal remedio de otros famosos. Por ejemplo, La otra academia de Policía Solo ante el peligro íl Al filo de la navaja II La vigésimo tercera edición de SONIMAG ha acabado. Se prepara la de 1986. La electrónica y el vídeo no conocen pausa. La rosa púrpura de El Cairo de Woody Alien Producción: Orion Pictures (USA) 1985. Director y guionista: Woody Alien. Fotografía: Gordon Willis. Color y blanco y negro. Música: Dick Hyman. Duración: Ochenta y un minutos. Principales intérpretes: Mía Farrow, Jeff Daniels, Danny Aiello, Irving Metzman, Stephanie Farrow, David Kleserman. Elaine Grollman. Salas de estreno: Amaya, Gayarre y Pompeya. Divertida y mágica comedia, con el romance entre el protagonista de una película y una espectadora como pretexto, y una auténtica obra de arte. En La rosa púrpura de El Cairo -y a el título nos convida a pensar en asuntos exóticos, con su punta de misterio Mía Farrow es una tierna y creíble Cecilia. Jéff Daniels constituye un descubrimiento en áu doble papel, como Tom Baxter y como Gil Sepherd, y Danny Aiello encarna con propiedad- -es decir, representando un hombre sucio, jugador, deshonesto y bebedor, en las antípodas de La historia de realidad- ficción y vuelta de la Baxter, el personaje- a Monk, el marido de tortilla en la sartén dé la pantalla tiene, en las Cecilia. manos de Woody Alien, mezcla de Bergson, La película, con la habitual y espléndida fotografía de Gordon Willis- tanto en blanco y negro cuanto en color- así como con la música, apropiada y justa, de Dick Hyman, es, CHALET SOMOSACUAS en definitiva, una joya auténtica. Una película 550 m construidos en parcela ele 2.6OO m Tres dormitorios: Piscina con barbr barbacoa- i1 genial, sin estridencias ni lunares. TeKt. 2 38805- 1 Horas oficina Pedro CRESPO 2 2 c ma c o n ¿Por qué hacer una película? se pregunta- e n La rosa púrpura de El Cairo -una de las múltiples personalidades de Woody Alien. Y el propio Alien brinda- por medio de otra, todas son sus criatur a s- la r e s p u e s t a Porque resulta divertido compartir con los demás la diversión. Alien pinta, con su habitual maestría, con la economía de medbs y de gestos que le caracteriza, el mundo de la protagonista, Cecilia: Norteamérica en los años treinta, el tiempo de la gran depresión. No hay trabajo, no hay Woody Alien dinero, no hay percha donde colgar las ilusiones. Cecilia, aún joven y guapa, aún dentro de su insignificancia, trabaja de camarera, con su hermana, en un cafetucho, en Nueva Jersey. Está casada con Monk, un hombre hosco y torpe, que no trabaja, que la engaña con otras mujeres, que le saca el poco dinero que ella gana, y que bebe y la pega con bastante frecuencia. Cecilia se refugia en el cine. Como tantos espectadores, en su tiempo y en el nuestro. Ve todas las películas que ponen en el Jewel y las ve, además, muchas veces, aprendiendo de memoria los diálogos. Así sucede también con La rosa púrpura de El Cairo Lave sola; con una amiga, después otra vez sola. De repente, se produce el milagro. Tom Baxter, que en el filme es, vestido con su ropa del trópico y su salacot, un egiptólogo aventurero, de los Baxter, de Chicago se dirige a Cecilia desde la pantalla. Me tiene usted fascinado con su interés. Es la quinta vez que viene a ver la película dice. Y Cecilia, desde el patio de butacas, no puede ocultar su sorpresa. Y más aún cuando Tom sale de la pantalla, perdiendo sus dos dimensiones y su definición, en blanco y negro, para ganar las tres de los seres vivos, reales y su color. Pirandello y Sartre, en cuanto expone un profundo aliento de la filosofía del humor, un choque entre autor- actor en busca de su personaje, y personaje- actor que busca realizarse fuera de la ficción, así como un revolucionario planteamiento de los conceptos claves del existencialismo. Todo ello con el mérito de ser profundamente divertido, además. Porque al abandonar Tom Baxter la pantalla, no solamente la copia del Jewel sino algunas otras más, por distintos Estados, quedan sumidas en la confusión, con los personajes sin saber qué hacer, pendientes de que no corten la luz, y preocupados, los de fuera- los actores de carne y hueso, el productor- de que los personajes no les hagan una huelga salvaje y hundan, en todo el país, la exhibición. Tom y Cecilia viven un idilio de película Porque en Tom todo ha de ser así. Los besos se acaban al fundirse el plano, y luego no hay nada más. Y el dinero, lógicamente, como el champaña, es de guardarropía, apto para provocar la ilusión de realidad, y sólo eso. Cecilia, convertida, por su singular idilio, en objeto de atención para los cineastas de Hollywood, habrá de elegir, entre la realidad y la ficción, al depositario de sus ilusiones. Y sólo al final advertirá que es en el cine donde está la verdad. Cecilia representa al espectador que somos todos y el talento de Woody Alien reside, en primera instancia, en hacemos ver realidad y ficción con los ojos de la protagonista, en los límites del sueño y del ensueño, de la imaginación y, también, de lo cotidiano, materializando el primero y soñando lo último. Cecilia vacila entre los convencionalismos y tópicos sobre los que se asienta Tom, el personaje, fruto de unos guionistas hollywoodienses, y los tópicos, también convencionales, sobre los que se ha instalado Gil, el actor. Virtuosismo y poesía se dan cita en La rosa púrpura de El Cairo -así se llama, n la ficción, la película que contempla la protagonista- con un rigor admirable. Nada sobra, nada resulta superfluo o gratuito en ella. Nunca se había mostrado Alien tan audaz, tan magistral, tan sencillo al tiempo. Hablar de genialidad resulta obligado, más allá del talento y de la artesanía.

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