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ABC MADRID 15-06-1957 página 71
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ABC MADRID 15-06-1957 página 71

  • EdiciónABC, MADRID
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(Continuación. tam sólo dos hechos: la Irreflexión produce en determinadas circunstancias una reacción n cadena; primero, nos hace temblar: segundo, nos fuer a emprender la huida. Este volver la espalda ee un efecto- -Indicado en latín con la partícula sic -del miedo. Todo es consecuencia de la opinlo de una falsa convicción. SI otro h ¿cho comparado es el abandono del campamento por una tropa que cae también en un error, en una falsa oplsio Tal oplnlo seria tomar al ganado por una tropa enemiga. Pero eso ya no lo dice Séneca. Tampoco dice que el ejército tiembla y huye, en desbandada. Seria echar demasiada sal al chiste. Huye sólo el ganado. Quenladmodum -como- -no establece un paralelismo estricto entre nosotros y soldados. Introduce tan sólo una cita, un ejemplo, bien descrito por cierto en nuestro texto latino. Este uso está confirmado por Quintlliano (ínst. 2, 5, 20) En suma, el tertium comparationis el término de comparación, es la falta de reflexión en nosotros y en los soldados. El estilo de Séneca impone a los filólogos una ya proverbial cautela. Pero el señor Pavón no ha t: nido a la vista el texto latino. Tampoco se puede hablar de miedo en Sancho. Don Quijote 83 lo ha colgado, sin más, a su buen escudero, con la misma facilidad con que ve ejércitos y capitanes famosos donde sólo hay polvo y ovejas. Una gran parte de la escena queda Sancho en tensión, lo que es muy Justo, y ores, por las trazas, que sé trata de dos ejércitos, hasta que descubre la realidad vulgar y oliente del ganado. Creo, en cambio, que existe un precedente literario de la comparación quijotil entre rebaño- y ejército. Y es de autor tan conocido que no sé si algún cervantista habrá reparado en ello. Sin duda, tomaría Cervantes en sus manos la tlíada de Romero, allá, por los años d? sus estudios humanísticos. Y aprendería mucho de bueno del padre de la poesía suropea. Yo no puedo leer ciertos pasajes de la Ilíada sin pensar al punto en Cervantes. Ofrezco unos cuantos ejemplos homéricos de la comparación entre r e b a ñ o y ejército. En el libro 13 de la Ilíada v. 490 ss. Eneas va al frente de las tropas troyanas, con otros jefes. El e j é r c i t o laol se pone en marcha, tras sus Jefes, como siguen las ovejas al carnero cuando van al abrevadero, luego que vuelven del pasto En la Ilíada 10, 182 ss. Agamenón y Menelao convocan un consejo de guerra. Es ya noche cerrada. Acompañados de Néstor, llegan a las ¡primeras filas griegas. Es una reunión de urgencia. Lá vigilancia está en perfecto orden, NI siquiera ios jefes se han entregado al dulce sueño. Ellos velan, por el ejército restante; como guardan los lebreles las ovejas, en un, gran patio, al oír que se acercan por medio de la selva, a través de la montaña, dos fieras temibles Dos ejemplos de disciplina castrense. En el libro 3, 190 ss. Helena va describiendo, desde las murallas de Troya, a los Jefes ¿riegos, Priamo repara en uno de ancho t echo, de vigorosas espaldas, que como un carnero recorre las filas de los soldados Yo le comparo al cordero de espeso vellón, que anda de acá para allá en medio de. l rebaño de blancas ovejas. Es Ullsea. En el libro 18, 320 ss. Apolo dirige un ataque troyano contra lo griegos. XI dios del arco y de la citara va delante de Héctor, portador de 1 terrible égida, Romero pone un ejemplo de la drástica intervención de Apolo: como do iteras, en medio de 1 negra noche, llevan la confusión a un ganado de bueyes o a un gran rebaño de ovejas, atacándolos de improviso, en ausencia del pastor. Así huían los aqueos, llenos d pánico Otra semejante escena guerrera nos ofrece el canto 4, 422 as. Los ejércitos griego y troyano van a entrar en batalla. Los griegos avanzan en silencio, en enorme tensión guerrera. Los troyanos, en, cambio, vienen gritando, en número incontable como ovejas en el patio de un señor opulento, a las que te les ordeña la leche blanca, y ellas balan fin cesar al oír el balido de sus corderinos, Tal es el olamor Ovidio a leonas y cerdos, Horado a las focas, nuestro Columela a peces y abejas. DON QUIJOTE DE SALAMINA Pienso, por otra parte, que la celebrada carga de Don Quijote contra el manso rebaño de ovejas tiene ya un precedente famoso. No sé si alguien lo habrá puesto en relación. Eü caso es bien conocido de los trágicos griegos. Sófocles lo escogió para tema de una de las siete tragedias que de él nos quedan. A la muerte de Aquilea dos héroes griegos Se disputan la herencia de sus armas. El tema dio ya bizarro argumento a los retóricos antiguos. Ovidio, en el libro 13 de las Metamorfosis nos da una buena muestra. Los griegos deciden dar las armas a Ulises, no a Ayax de Salamina, el otro pretendiente. Ayax se retira, lleno de cólera, a su tienda. De noche quiere vengar ese ultraje. Agamenón, Menelao y Ulis u van a caer asesinados. Pero la diosa Atena, que vela por ellos, castiga a Ayax con un acceso de locura. Él guerrero toma las ovejas, botín del ejército, por los Jefes y soldados griegos. Y allá que carga contra rebaño y pastores. A Ulises (una oveja) se lo reserva el loco de marras, lo ata al palo de la tienda y se pasa hasta la aurora dándole de l á t i g o hasta que muera. Entra la mañana. Ayax despierta de su locura. Lleno de oprobio y de vergüenza, se echa sobre la punta de su espada y muere. El capitulo XVHI de la primera parte del Quijote recuerda, aun sin querer, el mito griego. Creo que Cervantes se Inspiró en él. No es una pura coincidencia. Pero la profunda originalidad de nuestro novelista convirtió ese motivo en una nueva creación artística. En Sófocles la matanza de ovejas es sólo punto de partida para la tragedla. Cervantes hace de lia c e n t r o y figura del episodio. Ayax comete un crimen mientras cree m a t a r ovejas. Don Quijote sirve al más alto ideal de la caballería cristiana, 1 creer que entra en liza con ejércitos Ínfleles. El héroe griego es un rudo soldado, a quien cegó la hybrls el orgullo herido. El Caballero Manchego es hombre leido, acérrimo defensor de la justicia. La diosa Atena devuelTfc ve la razón a Ayax. lo que aig, nlfica 1 a muerte dsl guerrero. sjBin: iii Aquel ladrón del sabio mi enemigo- -dice Don Quijote- -ha vuelto los escuadrones de enej migos en manadas de ovejas. Esta persuasión enraizada en su alma hace triunfar a Don Quijote sobre su propia humillación y derrota. La divinidad griega Juega con Ayax, con la debilidad humana. Ayax no acepta ese- Juego. Don Quijote vive bajo el signo de otra religión, de un Dios proveedor de todas las cosas, (que) no nos ha de faltar, y más andando en su servicio como andamos El fracaso es accidental en Don Quijote. Este lu. cha por la armonía del mundo. Aniquilar las disonancias es su más alta misión caballeresca. Ayax, despreclador del auxilio de la diosa, de la sentencia de los jefes griegos, destruye la armonía. De aquí la humillación del gran guerrero, del héroe que peca contra ella. Este Don Quijote de Salamina es un Quijote absurdo. Roza lo cómico y acaba trágicamente. A Don Quijote de la Mancha hay que tomarlo muy en serio. Pr. A. O. O. P. M. Ovidio, (totes V. Muro. que recorre las filas del vasto ejército troyano La comparación ejército- rebaño es tan clara, que huelga todo comento. En Cervantes, lector de Hornero, la comparación, de primitivo sabor épico, con su plástico relieve de muchedumbre, de confusión, de clamor de guerra, no es pura coincidencia. Es una herencia literaria. Por el contrario, me atrevo a dudar que Cervantes llegara a leer la citada carta de Séneca y a deducir de ella la metáfora. De Hornero recibió él la comparación clara y definida; rebaña de ovejas- Séneca nos ofrece el genérico pecus que bien puede ser de bueyes como de ovejas. Tan elástica es la palabra latina, que Varrón se la aplica a los caballos,

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