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«No tenemos la bola de cristal»

En medio de un verano fantasma en Galicia, el reconocido meteorólogo Juan Taboada revela los secretos de su oficio, cada día más presionado por la inmediatez

«No tenemos la bola de cristal» MIGUEL MUÑIZ

E. JORRETO

Juan Taboada es consciente de que ejerce una profesión de responsabilidad. «Influimos en las decisiones de muchas personas», reconoce este vigués que predice el tiempo en Meteogalicia. Defiende la meteorología como un oficio que se ejerce las veinticuatro horas del día. «Uno nunca se olvida de ella porque es una ciencia de sensaciones. Eso la hace especial», constata.

Para el meteorólogo, que estudió Física en la Universidad de Santiago de Compostela (USC) e hizo el doctorado en Fluidos, «el gran problema de este trabajo es comunicar la incertidumbre». Taboada, uno de los encargados de dar los partes de la Agencia Estatal de Meteorología, asegura que «es imposible dar una garantía del cien por cien al pronóstico» .

La atmósfera es «un sistema sin memoria», según Taboada, por lo que «los cambios pueden ser muy bruscos y no podemos saberlo». A pesar de su aparente informalidad, la medición del tiempo se basa en datos. La rutina de trabajo de estos profesionales deja en evidencia que cuentan con un auténtico despliegue tecnológico para afinar al máximo sus predicciones . «Por las mañanas examinamos la Red de Estaciones y Superficies, el radar... y luego vemos cómo evoluciona el tiempo con la herramienta Modelos Atmosféricos», explica Taboada.

Para simplificar el proceso, este hombre del tiempo lo compara con los problemas de física del instituto. «Es como aplicar la ley de Newton a los objetos en movimiento, solo que en nuestro caso esas ecuaciones son muy complicadas». En resumen, sustituyen el bolígrafo por los ordenadores del Centro de Computación de Galicia (CESGA), que informan a los meteorólogos acerca de los movimientos de anticiclones y borrascas.

La continua adaptación de los modelos a la geografía gallega permite a estos profesionales optimizar sus mediciones. A ello se une su permanente mirada al cielo. « Todo el tiempo pensamos si se cumplió nuestro pronóstico» , insiste Taboada.

Sin embargo, cualquier actividad genera críticas, especialmente si condiciona los planes de la gente. «Las asumimos», reconoce el meteorólogo, para quien los errores se deben muchas veces «a la falta de espacio en los medios para explicarse» y a la presión social por conocer el tiempo a largo plazo. Eso les empuja a «apostar» en su predicción. «No tenemos una bola de cristal, jugamos con cierto riesgo», se defiende Taboada.

Finalmente, el físico despeja la gran incógnita del momento. Preguntado por cuándo llegará el verano a Galicia , el meteorólogo de cabecera responde: «Creemos que no será antes del día quince», comenta Taboada risueño. «Esta semana va a ser flojita y mejorará a partir del sábado».

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