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Eurocopa 2012: La República Checa revive a costa de otro drama polaco

Solo tras ver que Grecia ganaba, el equipo de Bilek se fue a por una victoria que supuso la rendición de Wroclaw para los anfitriones

Eurocopa 2012: La República Checa revive a costa de otro drama polaco afp

ignacio tylko

La República Checa reaccionó a tiempo, sometió a una extenuada e incapaz Polonia en la segunda mitad y celebró su tercera clasificación para cuartos de la historia. Y ojo porque cuando lo hicieron en 1996 fueron finalistas y en 2004 alcanzaron las semifinales. Solo cuando Grecia le marcó a Rusia le vieron las orejas al lobo y se fueron a por los anfitrones, que se despiden de su campeonato y sufren otro desastre nacional. [Narración: Así hemos contado el partido]

Los polacos se marchan a casa entre lágrimas, sin haber ganado siquiera su primer partido en una fase final de un Europeo. Ciertamente, salvo los tres jugadores del Dortmund, forman un bloque menor. Ni el himno, cantado por sus fieles cuando la remontada era misión imposible, les mantuvo en pie. Polonia muere y ni sus legiones la salvan esta vez. [Estadísticas]

No fue el diluvio de Donetsk en el Ucrania-Francia del viernes pero la tromba de agua cayó en Wroclaw también tiene su aquél. Una cortina que, por momentos de la primera parte, dificultó la visibilidad del juego. Resulta que hizo el día más calurosos del campeonato en tierras polacas, con sol y 33º al mediodía por el centro de esta coqueta ciudad de la Baja Silesia, y fue salir los jugadores al campo y desencadenarse la gran tormenta.

Un enorme aguacero que soportó estoicamente Bilek , el técnico checo que en su día militó en el Betis. Calarse hasta los huesos está en el sueldo de los técnicos pero todo tiene su límite. Su impecable traje gris quizá no tenga arreglo. Smuda, su colega, iba en chándal y, además, se resguardó algo más en su banquillo a pesar de los nervios.

Polonia falló al principio

Como se presagiaba, ya que estaba obligada a ganar para poder clasificarse, Polonia salió con mucha más determinación que los checos, reservones y confiados al principio en que el empate les bastaría y que Cech, uno de los mejores porteros del mundo, podría capear el temporal, y nunca mejor dicho.

Merecieron los anfitriones, que no locales en este partido, adelantarse en la primera media hora. Pero Cech, notable, salvó alguna acción de gol, como en el disparo lejano de Boenisch que cambió y aceleró su trayectoria al botarle justo delante, o un balón golpeado por Obraniak que pasó entre varios cuerpos.

Los de Smuda fallaron en la suerte final, esa que vale dinero y marca las diferencias. Lewandowski y 'Kuba' , buenos socios en el Dortmund, trataron de combinar y de percutir pero no había manera de que derribaran el autobús checo. Ni siquiera cuando doblaba Piszczek, el notable lateral del monarca de la Bundesliga.

Bilek se desesperaba. Reclamaba a sus jugadores que no la perdieran nada más recuperarla. Les hacía gestos para que tocasen. Como pedir peras al olmo. Sin el «gunner» Tomas Rosicky en el campo, solo el exosasunista Plasil ofrecía algún pase con sentido y Jiracek, extremo del Wolfsburgo, la buscaba de vez en cuando.

Salvo una internada justo al principio de Gebre Selassie que remató en semifallo la sombra de Milan Baros, de los checos no hubo noticias ofensivas hasta los últimos minutos de ese primer tiempo. Los polacos ya acusaban el tremendo desgaste del arranque pero Tyton, titular pese a que Szczesny ya había cumplido sanción por su expulsión ante los griegos, les sostuvo.

Cuando llegaron a los vestuarios en el descanso, supieron que Karagounis acababa de adelantar a los griegos ante Rusia. Vuelta de tuerca al grupo. De ahí que los checos cambiasen por completo de táctica. En la segunda mitad, salieron de la cueva en busca de carne polaca. Sivok, en un cabezazo, y Baros, de tiro lejano, avisaron a Tyton.

La grada se temía la tragedia pero seguía animando con ímpetu. Su selección del alma estaba agotada en lo físico, incapaz en lo técnico y bloqueada en lo mental. Un desastre. Perdían balones en la salida y estaban partidos en dos. Mediado el segundo acto, Jiracek encontró premio . Internada, recorte y disparo raso. Los checos estaban en cuartos. Polonia vivía otro calvario. Está acostumbrada. La gente se marchó hundida pero al grito de 'Polska', orgullosa del blanco y el rojo también en la derrota.

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