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El «barbudo» pragmático

Abdelilah Benkirán, primer ministro de Marruecos, misógino, impetuoso y con cierta incontinencia verbal, pero también con imagen de seriedad

El «barbudo» pragmático EFE

L. DE VEGA

«¿Por qué todos los periodistas españoles son mujeres? ¿Dónde están los hombres?», espetó Abdelilah Benkirán hace unos días a un par de reporteras que acababan de entrevistarle. La frase, medio en broma medio en serio, retrata bien al secretario general del Partido Justicia y Caridad (PJD) , n ombrado ayer jefe de Gobierno en Marruecos . Otra más de las salidas del líder de los islamistas moderados y monárquicos de Marruecos.

El caso es que dirige una formación con cierta presencia de la mujer. Este enviado especial vio a algunas de ellas acompañarle en el estrado y dar discursos durante la campaña electoral.

Esto no impide que Benkirán sea visto a menudo en la calle como misógino, impetuoso y con cierta incontinencia verbal , lo que al principio le hizo perder puntos en la carrera para ser nombrado jefe de Gobierno frente a otros líderes del partido más comedidos y diplomáticos. No ha sido así.

Sus chistes, sus canciones, su buena oratoria y la imagen de seriedad que ha afianzado el partido desde que él se alzó a la secretaría general en 2008 lo han alzado a lo más alto. Ha logrado incluso atrapar a empresarios y electores de clase alta, donde el islamismo no cuenta demasiados adeptos.

Algunos creen que no dice lo que de verdad piensa, lo que se traducirá durante su estancia en el poder en no hacer lo que en realidad le gustaría. Vendido para unos, pragmático para otros. El caso es que sus discursos han sido populistas pero sin retar a la autoridad del Rey, que sigue concentrando los poderes esenciales. Es más, se ha dedicado a realzar lo que muchos opinan que es agua y aceite: ser islamista y monárquico.

Benkirán nació en Rabat en 1954, está casado y tiene seis hijos, es físico y fue director de varios periódicos, según la biografía de la agencia oficial Map. Un hombre que se muestra decidido a regenerar su país y que deberá degustar las mieles no siempre dulces de la «Primature», en el recinto del palacio real.

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