El Real Madrid se divierte en Charleroi
El Real Madrid no falló en su estreno en la Euroliga. Era un triunfo obligado, viendo el gran potencial que hay en su grupo, por ser ante el rival más flojo y porque, además, tenía una cuenta pendiente con el Charleroi desde hace meses.
Fue en el Spiroudome donde empezó a fraguarse el adiós de Messina. La derrota ante los belgas la temporada pasada puso de manifiesto la falta de sintonía entre el técnico y sus jugadores. Ayer, sobre la misma cancha, la estampa fue diferente.
El Real Madrid jugó alegre, con un estilo de baloncesto más veloz, que le llevó a irse al descanso con una ventaja notable (37-45), con solo cuatro puntos menos de los que consiguió en todo el partido el año pasado, cuando se quedó a uno de la media centena. El acierto blanco, por encima del 50, le permitió manejar ventajas cómodas a pesar de su relajación defensiva. Fue Felipe Reyes el artífice del despegue madridista, en uno de sus mejores partidos como madridista. El capitán, que partía como último pívot en la rotación, se lo está poniendo difícil a Laso con actuaciones como la de ayer. Quien sigue mostrando su calidad es Rudy Fernández, ayer con 19 puntos y una nueva exhibición.
En los otros partidos, contundente victoria del Barcelona en la cancha del Liubliana (64-86), con un excelente Marcelingo Huertas; y derrota del Unicaja frente al Panathinaikos, actual campeón, por 98-77.
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