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ABC Cultural

Un laboratorio artístico

Desde hoy y hasta noviembre, esta zona se consagra como lugar de experimentación con un centenar de exposiciones

JUAN PEDRO QUIÑONERO

Pintura, escultura, cine, fotografía, arte contemporáneo de las más diversas escuelas... Un centenar de muestras se consagran este año a glosar este tema: la Costa Azul, un territorio de experimentación artística. Don Vicente Blasco Ibáñez, Pablo Picasso y Eduardo Chillida ejercen de ángeles tutelares de ese viaje a una de las incontables fuentes bautismales del arte de nuestro tiempo.

La región Provenza, Alpes y Costa Azul (PACA) prosigue, desde hace años, una aventura de cierta envergadura, consagrada a glosar las relaciones entre la Costa Azul —de Menton y Mónaco hasta Marsella o Toulon— y el gran arte del siglo XX. Otras regiones, francesas, inglesas, alemanas, italianas, incluso españolas o estadounidenses, han sostenido relaciones igualmente significativas con el gran arte moderno y contemporáneo. La región PACA ha decidido estudiar, promover, dar a conocer y asumir como patrimonio cultural propio esa gran aventura histórica, artística y geográfica. En 1997 se organizó una gran muestra colectiva, titulada «La Costa Azul y la modernidad». Este verano, de junio a noviembre, media docena de museos y un centenar de galerías presentan un proyecto común, «El arte contemporáneo y la Costa Azul».

Participan los museos de Niza, Menton, Mougins, Vence y Viot. Una veintena de ciudades, más de un centenar de galerías, se han sumado al proyecto, presentando obras, artistas, creaciones de la más diversa naturaleza, bajo el signo de la «experimentación». En Menton, el Museo Jean Cocteau presenta la obra de una docena larga de creadores visuales (cine, vídeo, instalaciones). A la sombra de «El testamento de Orfeo» (la película de Cocteau), creadores como Brice Dellsperger, Eric Duyckaerts, Virginie Le Touze o Ian Simms, presentan sus visiones propias de la nueva creación visual.

El azar ha querido que las manifestaciones de Menton y Mónaco/Monte Carlo coincidan con la restauración final de Villa Fontana, la legendaria villa construida por don Vicente Blasco Ibáñez, en Menton, justamente. Villa Fontana se abre con un retrato de Cervantes y es al cine, la literatura y el cine español lo que Rosebud (Ciudadano Kane) de Orson Wells es para la historia del cine: un espacio mítico, la obra de un valenciano cosmopolita, hoy propiedad de la alcaldía de Menton.

El Museo Nacional Pablo Picasso de Vallauris abre sus puertas a una instalación única de Aïcha Hamu, que deberá «combatir» con los olímpicos fantasmas del lugar. Fue en ese espacio donde Picasso realizó en 1953 sus legendarias obras «La Guerra» y «La Paz», objeto de incontables análisis. Más de medio siglo más tarde, la antigua residencia/taller de Picasso, construida, según es leyenda, sobre restos de un antiguo templo griego, abre sus puertas a la «experimentación» de nuestro tiempo. No es necesario insistir en el puesto tutelar de Picasso sobre todo el arte del siglo XX, Costa Azul incluida. El Museo Picasso de Antibes y el no menos legendario castillo de Vauvenargues (junto a la Sainte-Victoire de Cézanne) recuerdan a quien pudiera olvidarlo que Picasso está muy presente en el pasado, el presente y el futuro de toda la Costa Azul.

Retrospectiva de Chillida

Otros museos y galerías de la Costa presentan otras manifestaciones artísticas, con obras de artistas como Léger, Hartung, Chagall, Klein, Arman, Pagès, Matisse, Dufy, Nicolas de Staël, Burri, Calder... Entre esa miríada de exposiciones, de la más diversa naturaleza, quizá sea una evidencia que el gran acontecimiento de la Costa Azul, este verano, será la gran retrospectiva consagrada a Eduardo Chillida en la Fundación Maeght, uno de los lugares míticos de toda la región, y mucho más allá.

No es un secreto que Chillida se reveló como gran escultor en París, en la Galería Maeght, justamente, que lo expuso muy pronto en la Costa Azul. De aquellas primeras exposiciones en la Maeght parisina y la Fundación de Saint-Paul-de-Vence, datan los grandes textos de Heidegger y Bachelard, referencias absolutas, hoy como ayer. Ignacio Chillida, comisario de la gran retrospectiva de la Maeght, subraya esa relación entre su padre y los «genios del lugar» que también sedujeron a Picasso, de este modo: «Chillida vivió en Saint-Paul-de-Vence algunas de las épocas más enriquecedoras y emocionantes de su vida artística y humana. Se trata de un lugar esencial en su trayectoria, gracias a las posibilidades creativas del magnífico espacio cultural de la Fundación Maeght. La retrospectiva nos ha permitido, también, revivir los lazos de amistad y cariño que siempre han existido entre la familia Maeght y la familia Chillida».

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