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Una vida consagrada a la creación

El Museo de Santa Cruz de Toledo expone hasta el mes de agosto una retrospectiva de la obra del gran pintor de Barrax bajo el título «Benjamín Palencia 1894-1980»

FOTOS: ANA PÉREZ HERRERA

VALLE SÁNCHEZ

Bajo el título «Benjamín Palencia 1894-1980» la ciudad de Toledo acoge una retrospectiva pictórica del pintor de Barrax que se puede visitar en el crucero inferior del Museo de Santa Cruz hasta el mes de próximo mes de agosto y que, después, viajará a Albacete. Entre los atractivos de esta exposición destaca la posibilidad única de conocer la obra del gran Benjamín Palencia que nunca se ha expuesto al público y que pertenece a colecciones privadas. En total, 52 óleos y 32 obras sobre papel configuran esta exposición, en la que se recorre la obra del artista desde sus inicios en 1915 hasta finales de los años 70, con el objetivo de ofrecer una visión lo más completa posible de su creación. La muestra está acompañada, además, de fotografías y objetos personales de Benjamín Palencia, como cartas y libros.

Esta exposición, organizada por el Gobierno regional y el Ministerio de Cultura, pretende realizar un gran homenaje a este artista contemporáneo que nació en Barrax (Albacete), que fue una figura clave de la vanguardia española y que retrató la esencia y el espíritu de Castilla-La Mancha.

La muestra se organiza en torno a dos grandes bloques: uno, que engloba los trabajos realizados desde sus inicios hasta la Guerra Civil, hecho que supuso la violenta interrupción de su trayectoria pictórica, y otro que comprende los realizados desde ese momento hasta el final de sus días. Tras sus primeros pasos como artista, en el que busca su propia identidad, durante los años veinte y treinta se interna plenamente en la renovación artística que estaba surgiendo en España, formando parte activa de cualquier acontecimiento destacado. Así, participó en la exposicion de Artistas Ibéricos de 1925 y en la creación junto a Alberto Sánchez, de la Primera Escuela de Vallecas en 1927; colaboró con el Grupo Teatral de la Barraca creado por Federico García Lorca en 1932, para el que diseñó el emblema, los decorados y los figurines de «La vida es sueño» y formó parte del Grupo de Arte Constructivo de Torres García en 1933.

Según los organizadores de la muestra del Museo de Santa Cruz, en sus comienzos subyace la influencia impresionista, que se aprecia especialmente en sus paisajes, con inlfuencias del Greco y alcanza su madurez en 1927, momento en que se incorpora a su pintura uno de sus temasmás brillantes en este período: el bodegón. Y en torno a 1934 se aprecia en Palencia una fuerte influencia de Pablo Picasso.

El brusco parón de la guerra

El estallido de la Guerra Civil supone un brusco parón de su discurso innovador, aunque no supuso un retroceso. Tras la contienda, algunos amigos partieron para el exilio y Palencia se queda en España, lo que provoca más de una crítica. Se convierte, sin quererlo, en el ejemplo a seguir para las nuevas generaciones de artistas, que buscan un ambiente cultural ligada a la tierra. Se crea la segunda escuela de Vallecas, que incluye entre otros a los pintores Gregorio Olmos, Álvaro Delgado, Francisco San José y Carlos Pascual de Lara.

En esta etapa que comienza, en plena madurez, vuelve de nuevo su mirada a la tierra, a Castilla-La Mancha, su pintura se vuelve más conservadora y retoma la figuración como forma de expresión narrativa. De estos tiempos son sus cuadros de Ávila y, especialmente, de Toledo, cuya imagen tralada en innumerables pinturas. Dicen los expertos que las obras de este período están dotadas de fuerte expresividad, con formas rotundas y una paleta cercana al expresionismo. En esta época Palencia ya conoce y domina la técnica pictórica pudiendo establecer precisamente, a través de la factura de su pincelada, una clara evolución hacia una nueva síntesis compositiva. Además de los cuadros, la muestra se completa con un conjunto de obras sobre papel, de un gran valor plástico porque el dibujo es muy importante para Palencia, algo que sin duda comprendió siempre, aunque en algunos escritos negara saber dibujar.

Un libro de Corredor Matheos

Aprovechando la muestra también se ha presentado el libro sobre los estudios, la vida y la obra de Benjamín Palencia, que ofrece datos actualizados de la obra de José Corredor Matheos, escrita en 1976 bajo el título de «Vida y obra de Benjamín Palencia». La muestra está comisariada por la conservadora del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, María José Salazar; el responsable del Archivo Benjamín Palencia y autor del catálogo, Ramón Palencia, y la especialista en arte contemporáneo, Miriam Pablos.

En definitiva, la obra de Benjamín Palencia, uno de los grandes artistas contemporáneos de la región, presenta en el Museo de Santa Cruz su fuerza pictórica y, sobre todo, una vida consagrada a la creación artística. El pintor regresa a su tierra, a la que tanto amó y retrató en sus lienzos.

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