Dimite la ministra de Exteriores francesa por su vinculación con Ben Alí
Michèle Alliot-Marie fue invitada a utilizar el avión de un empresario vinculado con el expresidente tunecino, con el que sus padres cerraron además un negocio

Michèle Alliot-Marie (MAM) ha presentado su dimisión como ministra de Asuntos Exteriores, precipitando la crisis de gobierno deseada por Nicolas Sarkozy, que justifica la formación de un nuevo equipo ministerial, el décimo en cuatro años cortos, aludiendo a la gravedad de la situación internacional tras el estallido de las revueltas árabes.
MAM estaba en “cuarentena” política desde hace días, tras un penoso calvario de revelaciones escandalosas: s u visita turística a Túnez , en el avión personal de un miembro del clan Ben Alí, en diciembre y enero; su ofrecimiento a Ben Ali de las fuerzas de seguridad francesas para “contener” la revuelta árabe; el viaje de negocios de sus padres , muy ancianos, a Túnez, cuando la revuelta popular estaba en su punto álgido; las revelaciones sobre el papel de “intermediario” de su novio, Bernard Olliver, ante Gadafi, por cuenta de empresas francesas.
Hasta primeras horas de la tarde de este domingo, MAM ha defendido su puesto con una tenacidad finalmente fallida. La ministra y su “compañero sentimental” se consideran víctimas de una “difamación intolerable”.
Sarkozy comenzó apoyando a su ministra. Hasta que los sondeos y la tormenta política terminaron aconsejando la dimisión urgente de la ministra.
Se presta a Nicolas Sarkozy la intención de sustituir a MAM por Alain Juppé , ministro de la Defensa, antiguo primer ministro de Jacques Chirac. Claude Guéant, secretario general del Elíseo, debiera convertirse en ministro del Interior, sustituyendo a Brice Hortefeux, un amigo íntimo de Sarkozy, que pasa a convertirse en consejo político especial del Presidente. Gerard Longuet, antiguo ministro de Industria, debiera pasar a ocupar la cartera de Defensa.
Detalle excepcional, el presidente de la República dará una explicación personal de la crisis de gobierno, apelando a la gravedad de la nueva realidad internacional, dominada por la desestabilización de varios regímenes autoritarios árabes. Sarkozy debiera lanzar una nueva versión del diálogo euro mediterráneo, sugiriendo el lanzamiento de “ayudas masivas” de Europa hacia los países del Magreb.
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