«Con un solo amenazado, la sociedad entera lo estará»
La patronal vasca se muestra esperanzada en que el final de ETA esté próximo, pero advierte de que no se podrá hablar de cese de la violencia mientras continúe la extorsión
ENTREVISTA
José Guillermo Zubía
Ex secretario general de Confebask
BILBAO
Con treinta y tres años de trabajo en el entramado de la organización empresarial vasca, José Guillermo Zubía se retira de Confebask con la espina clavada de no presenciar en primera fila el final del terrorismo. «A uno le vienen siempre a la mente durísimos recuerdos vividos, de los que ya no están y de los que han sido objeto de amenaza y extorsión», confiesa a ABC horas antes de dejar el cargo de secretario general. El chantaje a la clase empresarial, confirma, no ha cesado, y mientras no lo haga, «no se podrá hablar del final del terrorismo».
—¿Con qué sensaciones se marcha?
—Con buena sensación personal y profesional. Confebask es hoy un agente social insustituible para la competitividad de las empresas.
—¿Qué metas deja pendientes?
—En primer lugar, hay un deber como sociedad que es el final definitivo del terrorismo, que nos ha golpeado al conjunto de la sociedad vasca y de modo muy directo a la clase empresarial. Ha sido una constante durante toda mi vida profesional, la gran asignatura pendiente. En lo económico, la empresa tiene el gran reto de competitividad que pasa por la internacionalización e innovación.
—¿Comparte la tesis del Gobierno de que el fin de ETA está cerca?
—Damos por buena la información que nos traslada Interior. Ojála esos pronósticos se cumplan cuanto antes mejor. La esperanza está muy latente en la sociedad vasca, que tiene inmensas ansias de paz. Corren nuevos aires y existe el firme convencimiento de que el final está próximo, pero de alguna forma dudo de que se produzca antes de que yo abandone definitivamente esta actividad (en marzo).
—¿Qué será preciso para constatar el cese de la actividad terrorista?
—Es necesario que desaparezcan no sólo los atentados, sino cualquier tipo de amenaza o extorsión. Porque en la medida en que haya una persona amenazada, el conjunto de la sociedad estará amenazado. Y por tanto no se podrá hablar de la desaparición de la violencia.
—El pasado mes un dirigente de Batasuna rechazó por primera vez de modo expreso la extorsión, ¿cree en la rehbilitación de la «izquierda abertzale» ilegalizada?
—No somos políticos, y menos para hacer juicios de intenciones. Pero es evidente que algo está cambiando. El tiempo dirá el alcance de su apuesta.
—¿Coincide con Zapatero en que la economía española necesitará otros cinco años para carburar?
—No sé si cinco años o más, pero requerirá un periodo de decisión política y económica de primer orden. En el caso de la economía vasca, estamos sensiblemente mejor situados gracias a un patrón de crecimiento basado en una industria abierta y crecientemente competitiva y extendida por el mundo. Pero sin negar que los fuertes desequilibrios del sistema español lastran nuestra marcha.
—¿Ve a Zapatero capaz de liderar las reformas que necesita España?
—Es una cuestión de Estado, un reto de envergadura responsabilidad del Gobierno, pero también de la oposición. A todos nos incumbe defender la credibilidad de la economía española. No sé si a alguien le puede producir satisfacción, pero en todo caso, provoca un enorme daño al país.
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