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EL CLÁSICO

Cruyff, Di Stefano y los derbis de la leyenda

Repasamos los grandes clásicos de la historia, en estos 107 años de enfrentamientos

Cruyff, Di Stefano y los derbis de la leyenda ABC

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1929: Más de 30.000 culés en el primer derbi

«La curiosidad por conocer al Real Madrid, cuyas proezas han cantado la fama, ha llevado al campo a más de 30.000 espectadores» . Así describía ABC , en febrero de 1929, los momentos previos al primer enfrentamiento oficial entre el Barcelona y el Real Madrid. La dictadura de un Primo de Rivera daba sus últimos coletazos, sin el apoyo de Alfonso XIII y con un intento de pronunciamiento liberal de por medio. Y aunque España estaba sumida en una grave crisis económica, donde la peseta había perdido hasta el 20% de su valor, los aficionados acudieron en masa al campo de las Corts, en Barcelona, a ver a un Madrid que había levantado una gran expectación entre los futboleros.

A diferencia de lo que ocurrirá el lunes, los dos equipos fueron «ovacionados largamente, por igual», en un derbi que se llevaron los blancos por 2 goles a 1. Los goles de los merengues fueron de un genial Morera. El primero, a los diez minutos: «Se ha corrido un poco hacia la derecha y que coge en situación difícil un pase de Lazcano, para rematarlo en la red de un tiro a media altura, muy cruzado».

Y el gol de los azulgranas, cuando quedaban 25 minutos, lo marcó Samitier, la leyenda que ficho con 17 años, según cuentan, a cambio de un chaleco y un reloj con esfera luminosa. «Hay ovación grande y vivas, y parece que una onda eléctrica anima a todo el Barcelona», comentó el redactor de ABC al respecto del gol. Pero no quedó tiempo para la remontada: «Afortunadamente, en este momento llegó el partido, cuando ya comenzaba a oscurecer, pues faltaban veinticinco minutos para las seis». Cosas de otra época…

1935: La mayor goleada blanca de la historia

Los culés encajaron nada menos que 8 goles en un encuentro que ocupa una página de oro en la historia del derbi, con un enorme Sañudo que marcó hasta cuatro tantos y en el que los azulgranas, desesperados, terminaron pidiendo el cambio de balón en el descanso, cuando ya iban 5 a 1. «Hacía extraños», argumentaron.

El colegiado lo autorizó, y el Madrid le endosó otros tres. «Quizá temiera una derrota, pero ninguno de ellos pensó en que el equipo sería arrollado por un grupo cien veces superior» o «el Madrid se empleó con la energía de los alemanes, la rudeza de los franceses y la decisión de los béticos», fueron algunas de las perlas que le dedicó el redactor de ABC .

¿Y al Barcelona? Pues críticas que difícilmente podrían escucharse hoy respecto a La Masía: «Luego de ver como fracasan día a día los noveles en quienes estaban puestas las esperanzas, cabe preguntarse, ¿dónde está la cantera futbolística catalana?».

1936: El último clásico antes de la guerra

Fue en Mestalla, el 21 de junio, y coincidió con la primera final de la historia entre los eternos rivales. Algo que levantó ya entonces una gran expectación: «¿Cuántos espectadores tendrá la final de mañana?», preguntaba el reportero de ABC a un aficionado . «Oficialmente, 18.000 espectadores», «¿y extraoficialmente», «ponga usted 21.000», «¿y heroicamente?», «imposible el pronóstico. Cuando un volcán entra en erupción no se sabe nada». El encuentro se resolvió finalmente para el Madrid por 2 goles a 1, gracias a un espectacular Ricardo Zamora, que, como tantos otros, partía poco después hacia el exilio. «Los aficionados, puestos en pie (durante la cena ofrecida por la Federación Española de Fútbol), hicieron patente el cariño y la admiración que por nuestro gran guardameta sentimos todos los aficionados al fútbol», comentaba el periodista.

1950: La mayor goleada del Barcelona

Se produjo en Barcelona por 7-2, con Kubala como estrella. «En Las Corts, el Barcelona se impuso a un Real Madrid cada vez más exhausto, al que ya no le hicieron ocho goles, pero tampoco seis. Es decir, que los azulgrana se conformaron con siete..., que parecen bastantes para la amplia cuenta que los merengues van sumando », podía leerse en ABC , que analizaba así el partido: «La lesión sufrida por García, obligó al Madrid a alterar sus sistema defensivo y ello lo aprovechó el Barcelona para dominar con mayor intensidad y menos preocupación». «El partido, exceptuando los quince minutos, fue del Barcelona», concluyó. Sin embargo, el campeonato de Liga se lo llevó finalmente el Atlético de Madrid.

1953: La magia de Di Stefano

La incorporación del Alfredo Di Stefano al conjunto madridista es uno de los hechos más importantes de la historia del club. En esta, la campaña de su debut, «La Saeta Rubia» se llevó el pichichi con 29 goles y volvió a conquistar el título para el Madrid... ¡21 años después! «Conviene que todos apunten una fecha: la del domingo 25 de octubre de 1953, en que tres hombres, Molowny, Olsen y Di Stefano, demostraron lo que es el fútbol: un juego de hombres que se realiza con los músculos, pero se crea con la fantasía, la improvisación genial y la intuición», describió este periódico, que dedicó a los blancos frases antológicas: « Nadie podría trazar anticipadamente sobre un tablero las líneas que estos tres grandes jugadores del Real Madrid dibujaron con el balón sobre el césped madrileño», «media hora de inspiración bastó al Real Madrid para infligir una severa derrota (5-0) al Barcelona, en Chamartín» o «un Real Madrid filigranero, rápido, incisivo, que posee ahora una tripleta central que juega como los propios ángeles y que lo tiene todo: la travesura que desconcierta al contrario, la velocidad que lo desborda y la contundencia del tiro, violento en Olson, preciso y fulminante en Molwny y Di Stefano». Comenzaba su andadura el que dicen es el mejor equipo de la historia de este deporte.

1968: La final de las botellas

La final de la Copa del Generalísimo entre el Real Madrid y el Barcelona, celebrada el 11 de julio de 1968 en el Santiago Bernabéu, no pasó a la historia ni por su juego ni por su resultado –sólo un triste gol en propia puerta de Zunzunegui, defensa blanco–, sino por la enorme presión ambiental que tuvieron que soportar los jugadores, y que acabó desembocando en un estallido de violencia en el que los aficionados blancos no dejaron de lanzar cientos y cientos de botellas sobre el terreno de juego. «Fue futbolísticamente mala, muy mala, de las peores del historial. Y como espectáculo de masas, algo deprimente», calificó ABC.

«En la historia del Campeonato de España y empalme de la Copa del Generalísimo era la primera vez que un árbitro aparecía en los periódicos tan protagonista como los dos equipos de la final», sobre todo después de no expulsar a Gallego por una entrada violenta a Serena cuando la pelota ya había salido por la banda y no sancionar la falta que le hizo Eladio al mismo Serena por detrás, derribándole dentro del área cuando ya estaba a punto de tirar a gol, «dando paso al salvajismo».

Era el minuto 19: «(El fútbol) es una democracia constante, con el peligro mayor de que los votos son, a veces, depositados salvajemente en botellas que se lanzan al terreno de juego, como se lanzan los mensajes al mar».«¿Antes del partido estaba usted coaccionado?». «No contesto a esa pregunta», dijo el árbitro, que esperaba de antemano que el público le acogiera «con pocas simpatías». Y así fue.

1974: La «jefatura» de Cruyff

Los «dos grandes fenómenos importados» del fútbol mundial, Johan Cruyff y Günter Netzar, coparon toda la atención de aquel encuentro. El Barcelona, que había empezado muy mal el campeonato, aceleró el fichaje del holandés, que, calificado de «varita mágica», transformó a su equipo, llegando al clásico sin haber perdido un partido en cuatro meses. Pero en los blanco había vuelto Netzer, el delantero alemán, ganador del Mundial del 74 y la Eurocopa del 72.

Pero «la jefatura de Cruyff» fue indiscutible, imponiéndose al Madrid en el Bernabéu por 5 a 0. Asensi, Cruyff, de nuevo Asensi, luego Juan Carlos y, por último, el increíble Sotil. «Pudimos ver, además de escuchar el espléndido concierto de la orquesta azulgrana en el escenario del Bernabeu, una de las versiones más bellas y elegantes dadas por el Barcelona a lo largo de su fabulosa historia». Sin palabras.

1994: La manita de Romario

El técnico del Real Madrid, Benito Floro, vio como su equipo era goleado «por la magia de un hombre que no pasa de los ciento sesenta centímetros»: Romario de Souza Faria. El jugador que llegó a ser 14 veces el máximo goleador de campeonatos de Primera División (10 en Brasil, 3 en Holanda y 1 en España) fue lo mejor de aquella goleada histórica: «El delantero brasileño marca tres goles, da otro y se inventa nuevas fantasías», destacó Enrique Ortego en ABC, calificando al brasileño como un «lujo y una garantía de efectividad preciosista».

Fue el partido de la famosa cola de vaca a Alkorta, todavía recordado y repetido en la televisión, y ejemplo de regate en un palmo de terreno: «Le llegó un balón y de pronto hizo un recorte hacia dentro, rapidísimo y fugaz, tanto que dejó clavado a Alkorta. Luego, la arrancada y el toque cruzado, inteligentísimo, que dejó a media salida a Buyo». «A la hora de la verdad, lo que cuenta es que llega Romario, inventa un bello mosaico y deja en ridículo a todos los entrenadores». Un partido cuyo análisis se podría definir en este frase de ABC: « Ellos marcan la diferencia, Koeman, Laudrup, Stoichkov, Romario, cualquiera de los cuatro desequilibran. Prosinecki, Zamorano y Dubovsky no dejan de ser unos acompañantes… cuando son titulares».

1995: La venganza

La euforia de Cruyff por el 5-0 anterior sólo duro un año. El Madrid se sacó con creces la espinita clavada, endosándole cinco «chirlos» a un «dream team» que estaba descomponiéndose y que acabo cuarto a nueve puntos del Real. «El equipo blanco, arropado por más de cien mil personas que abarrotaron el Bernabéu, arrolló a su rival con una goleada que pudo ser mayor», rezaba ABC en su portada, junto a una fotografía de Raúl y Amavisca abrazados tras el quinto. Raúl había debutado en el primer equipo hacía menos de tres meses, con tan sólo 17 años.

Pero aquel encuentro no fue del 7, sino el de un Zamorano, que se convirtió en el héroe con tres tantos. «Creo que hoy nadie se hubiera contentado con un cuatro a cero. No sólo nos pedían que ganáramos, sino que consiguiéramos el 5-0. Había jugadores a los que aún les dolía lo del año pasado y en este nivel una humillación de este tipo requiere un ansia de revancha del mismo nivel», declaró Valdano tras el partido. Cruyff, por su parte, eludía culpas: «No sé si es el final de una era. Depende de ellos. Hoy no había solución, como no me pusiera yo de corto y saliera a jugar. No sé ¿qué quieres que hiciera?».

2009: La «tiranía» del Barça

El derbi de mayo de 2009 en el Bernabéu, que acabó en 2-6, tiene ecos de clásico. «La verdad de la Liga se abatió sobre el Bernabéu. Se la dijo, se la gritó, se la escupió a la cara el Barça al Madrid con un fútbol clamoroso», contaba la crónica de ABC , que le dedicó al encuentro frases memorables: «Fue tan antológico, que sobre el terreno de juego parecía que había 22 jugadores con uniforma azulgrana frente siete de blanco», « primero el Barça le cortó al Madrid la cola; y ayer, viéndolo aún milagrosamente vivito y coleando, le rebanó la cabeza. La decapitación antológica», «su posesión fue creciendo, brillante, total, hasta que poseyó al Madrid mismo» o «resulta todo más fácil con esta terna de atacantes, que hacen buena la impagable labor de una medular de ensueño». El lunes será otra historia…

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