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cambio de gobierno en francia

El nuevo gobierno de Sarkozy: continuidad para el combate

Integrado por muchos «pesados pesados» de la política conservadora francesa, pretende reformar el puesto de Francia en el mundo

El nuevo gobierno de Sarkozy: continuidad para el combate Reuters

juan pedro quiñonero

El nuevo gobierno de Nicolas Sarkozy, con menos ministros, tiene vocación de “continuidad” y está llamado a lanzar nuevas reformas en dos grandes terrenos estratégicos: el puesto de Francia en el mundo y las “nuevas solidaridades”.

Tras una larga jornada dominical de negociaciones, la pareja Sarkozy / Fillon ultimó la formación de un nuevo gobierno, con muy pocos cambios, anunciándose como un gobierno de combate, integrado a muchos “pesados pesados” de la política conservadora francesa, reunidos por Sarkozy para relanzar la recta final de su mandato presidencial.

Alain Juppé, ex primer ministro de Chirac, será el nuevo ministro de la Defensa, sustituyendo al centrista Hervé Morin. Eterno aspirante a la presidencia, Juppé es una personalidad con “peso” y popularidad.

Michèle Alliot-Marie, MAM, abandona justicia para pasar a Asuntos exteriores, donde ha sido defenestrado Bernard Kouchner, que simbolizó la “apertura a la izquierda”. MAM es una “gaullista social”, gran conocedora del problema vasco.

Brice Hortefeux es confirmado en la cartera del Interior. Como Christine Lagarde vuelve a ocupar el mismo ministro de la Economía, acompañada de François Baroin, que seguirá siendo responsable del Presupuesto, convirtiéndose, así mismo, en portavoz oficial del nuevo gobierno. Sarkozy ha escogido como portavoz a un “benjamín” histórico del conservadurismo francés.

Nathalie Kosciusko-Morizet ocupará el ministerio de la Ecología. Ella es uno de los rostros femeninos más llamativos del nuevo conservadurismo francés. Se llevaba a “matar” con el ministro saliente, Jean-Louis Borloo.

Familia centrista es “recompensada” con la ascensión de Michel Mercier, como ministro de Justicia, tras haber ocupado el ministerio de la organización del territorio.

Bruno Lemaire y et Frédéric Mitterrand son confirmados en las carteras de Agricultura y Cultura.

Por su parte, Xavier Bertrand es nombrado ministro del Trabajo y asuntos sociales, abandonado la secretaria general de la Unión por un movimiento popular (UMP), dejando ese cargo a Jean-François Copé, una de las personalidades políticas más ambiciosas de Francia.

Erich Woerth, ministro de Trabajo, responsable de la gran reforma del sistema nacional de pensiones, abandona el gobierno, implicado de manera todavía poco clara en el fabuloso escándalo Bettencourt.

El gran perdedor del cambio gubernamental ha sido Jean-Louis Borloo, ex ministro de Estado para la ecología, que anunció con un comunicado que había decidido “no participar” en el nuevo gobierno, para “recobrar mi libertad de palabra y proposición al servicio de mis propios valores, como la cohesión social”.

En términos menos alambicados, tal decisión quiere decir que Borloo seguirá formando parte de la mayoría presidencial, pero se prepara para liderar un “polo centrista”, solidario y autónomo de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), dispuesto a presentar su propia candidatura a la presidencia de la República, como rival de Sarkozy.

Credibilidad personal

Presidente en funciones del G20, durante el próximo año, Sarkzoy espera que la diplomacia y la acción exterior le ayuden a restaurar su credibilidad personal y ayuden a Francia salir de la crisis. El presidente francés promete muchas iniciativas en materia económica internacional, con un alcance nacional importante: contratos para las grandes empresas nacionales.

Confirmado como jefe de Gobierno, Fillon aspira a orquestar personalmente las “nuevas solidaridades” de una agenda social significativa.

Se trata de una novedad radical en la historia política de la V República: un presidente y un primer ministro unidos durante todo un mandato presidencial. Históricamente, los presidentes del régimen francés cambiaban una o varias veces de jefe de Gobierno. La pareja Sarkozy / Fillon está unida desde antes de la elección del primero como jefe de Estado. Ambos aspiran a terminar juntos el mandato presidencial, unidos por el antiguo proyecto común de “ruptura contra el inmovilismo” de izquierda (Mitterrand) y derecha (Chirac), hoy transformado en “reformar en la continuidad”.

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