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Leonor cumple cinco años

Desde que nació, la Infanta ha seguido los pasos de su padre

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ALMUDENA MARTÍNEZ-FORNÉS

Ya lo decía su madre cuando la niña era todavía muy pequeña y resultaba difícil sacarle parecidos a nadie: «Leonor es como su padre, el Príncipe» . Y el paso de los años no ha hecho más que confirmarlo. Doña Letizia no se refería sólo al físico, aunque también, sino a la forma de ser: serena, tranquila, independiente, extremadamente observadora y reflexiva. Pero la Infanta Leonor también es una niña divertida, con sentido del humor y de risa fácil, que no pierde detalle de cuanto sucede a su alrededor.

Igual que a Don Felipe, a Leonor le gustan los perros y quizá, cuando ella y su hermana Sofía sean un poco mayores, consigan convencer a su madre para tener uno en casa. A Doña Letizia también le gustan los animales, según ha comentado ella misma en alguna conversación informal, pero es partidaria de esperar a que las niñas crezcan un poco más para incorporarlo a la familia.

Poco ambiente para anécdotas

A la Infanta Leonor se le atribuyen varias anécdotas, pero es difícil saber cuáles son ciertas, incluso para sus padres, pues algunas se sitúan en el colegio entre compañeros de su misma edad. Una de las más sonadas fue cuando aconsejó a su hermana pequeña que se comiera las verduras «porque tienen antioxidantes» . Una anécdota que en otros momentos hubiera pasado como un comentario más, pero que terminó convertida en objeto de debate por algunos tertulianos sacapuntas que acabaron calificando a la niña de redicha.

En otra ocasión, la Infanta Leonor preguntó a sus padres que por qué les hacían fotos los periodistas y les saludaba la gente, y Don Felipe y Doña Letizia la respondieron que porque sus abuelos eran los Reyes de España. Después, Leonor preguntó a los Príncipes que en qué trabajaban ellos . Don Felipe y Doña Letizia intentaron explicárselo con palabras comprensibles para una niña de su edad. Al final, un periodista simplificó tanto la respuesta que contó que Leonor preguntó: «Mamá, ¿en qué trabajas?», y que Doña Letizia le respondió: «Por España, hija, para mejorar mi país». Conversación que transmitió un tono presuntuoso que no se ajustaba a la realidad pero que alimentó a los tertulianos más críticos.

El caso es que los Príncipes, al principio, contaban a los periodistas algunos detalles curiosos de sus hijas, pero desde hace algún tiempo procuran hablar poco de las niñas en público y miden las palabras.

A Don Felipe y a su hija les separan treinta y siete años . Sin embargo, los primeros cinco años de Leonor han transcurrido de una forma muy parecida a la de su padre cuando tenía la misma edad. Ambos nacieron en clínicas privadas de Madrid, fueron bautizados en el Palacio de La Zarzuela sobre la misma pila bautismal y con traje de cristianar y fueron apadrinados por los Jefes de la Dinastía de cada momento: el Conde de Barcelona y la Reina Victoria Eugenia, en el caso del Príncipe, y Don Juan Carlos y Doña Sofía, en el caso de la Infanta. Cuando tenían pocos meses de vida, también ambos fueron presentados ante la Virgen Nuestra Señora de Atocha y, cuando alcanzaron la edad escolar, empezaron a acudir al mismo colegio: el Santa María de los Rosales. Quizá, una de las pocas diferencias sea la de los veranos en el Palacio de Marivent, de Palma de Mallorca, ciudad a la que Leonor empezó a ir cuando sólo contaba con nueve meses de vida y a la que Don Felipe fue por primera vez con cinco años, en 1973.

Merienda infantil

La primogénita de los Príncipes de Asturias hoy cumple cinco años. Igual que cuando los cumplió Don Felipe, la niña lo celebrará en la intimidad soplando las velas en la típica merienda infantil que reunirá a primos y amigos en su residencia del Palacio de La Zarzuela. En otras Casas Reales, se aprovechan estas fechas redondas para distribuir imágenes oficiales, aunque tengan un aire informal, de los primogénitos, como han hecho los Príncipes Federico y Mary de Dinamarca, con su hijo Christian, que apenas se lleva dos semanas con la Infanta Leonor. Pero en España no existe esta costumbre.

Además, como decimos, Don Felipe y Doña Letizia no son partidarios de exponer en público a sus hijas con demasiada frecuencia. Ellos quieren que las Infantas lleven una vida lo más normal posible, sin privilegios y sin exclusiones ; que hagan exactamente lo mismo que sus compañeros de colegio y que los demás niños de su edad. Están convencidos de que también es esto lo que esperan los españoles de la formación de una niña que está llamada a ser en su día Reina de España. El objetivo de los Príncipes es buscar el equilibrio entre esa normalidad y su condición de miembros de la Familia Real.

Actos oficiales

Inevitablemente, Don Felipe tiene muy en cuenta la experiencia de su propia infancia, aunque sus circunstancias eran muy distintas a las de sus hijas. Cuando Don Felipe era niño el acoso mediático no era tan intenso como en la actualidad ni existían los teléfonos móviles con cámaras ni mucho menos internet. Ahora, además, estamos en unos momentos en los que cualquier detalle menor se convierte enseguida en tema de debate para algunos medios de comunicación, y los Príncipes prefieren medir las exposiciones de sus hijas ante el foco mediático.

De hecho, la Casa del Rey ya ha anunciado que, en principio, no se harán más posados ante la prensa con motivo del inicio del curso escolar de las niñas, ya que lo previsible es que Leonor y Sofía continúen su formación en el mismo centro educativo, el colegio Santa María de los Rosales, hasta que vayan a estudiar al extranjero o a la universidad. La idea es que solo haya fotos de este tipo cuando se produzcan cambios significativos.

Aunque las niñas todavía son muy pequeñas, van tomando conciencia de su condición de miembros de la Familia Real. De hecho, Leonor y Sofía ya han asistido a su primer acto oficial , que fue la recepción que la Familia Real ofreció a la selección española de fútbol el pasado julio, cuando se convirtió en campeona del mundo. También Don Felipe, cuando era niño, acompañó a sus padres a algunos actos institucionales.

Hasta ahora, Leonor y Sofía están recibiendo una educación similar a la de cualquier niño de su edad, solo reforzada en inglés. Don Felipe siempre ha insistido en que sus hijas deben expresarse en este idioma con la misma comodidad que en español. Todo parece indicar que Leonor seguirá también los pasos académicos de su padre, que está considerado como uno de los Príncipes mejor formados del mundo, pero todavía le queda mucho tiempo por delante para jugar y disfrutar de los únicos años de su vida que será tratada como uno más.

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