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MOTOGP

Vuelve el hombre de hierro

Pedrosa tiene clavos en todo el cuerpo; los últimos, en la clavícula rota hace un mes. Hoy quiere atar su número 2

Vuelve el hombre de hierro AFP

TOMÁS GONZÁLEZ-MARTÍN

Es el hijo que toda madre desearía tener. «La gente me quiere, dicen que soy equilibrado, que no me meto con nadie, que no digo nada contra nadie». El marido ideal para sus hijas. «Ja, ja, ja.». Un chico bueno, sin una palabra malsonante. «Los niños me adoran, ¡porque me ven tan pequeñito como ellos!». Un deportista ideal. Un campeón que ha pujado por la corona hasta que una lesión cortó la mejor campaña de su vida en MotoGP. «He luchado hasta el fin por el título, aunque era muy difícil ganarlo, dada la diferencia de puntos (de Lorenzo). Nos queda el trabajo que pusimos durante toda la temporada para alcanzar la máxima competitividad». Su autocrítica también es legendaria: «También hemos cometido errores y así no se ganan campeonatos». Se llama Dani Pedrosa y ha sido «el enemigo» de Jorge Lorenzo en 2010. Reaparece hoy en Estoril con una meta: «Recuperarme bien y volver a mi nivel antes para continuar con el desarrollo que llevaremos en invierno de cara a la moto de 2011».

Su andadura hasta convertirse en el líder de la primera fábrica del universo, Honda, no fue el habitual. Su familia era humilde. Su padre, carpintero, tuvo que hacer muchas horas extras para ayudar a Dani a cumplir el sueño. «Mis padres siempre me apoyaron a muerte. Eso demuestra el tipo de personas que son. Pasamos momentos muy duros... Mire, le voy a decir una cosa: la Copa MoviStar —dirigida por Alberto Puig— fue la única prueba que hice para poder ser piloto, no tenía dinero para más. Y no sabía meter las marchas, porque antes solo había corrido en minimotos. Fue echar la moneda en la máquina y salirme el primer premio». Puig vio en Pedrosa algo diferente. «Me dijo: no has sido el más rápido, pero para lo pequeñito que eres sabías cómo había que hacer las cosas. Me fichó para el equipo». Cuatro años después era campeón del mundo de 125, aunque se rompió los dos tobillos en Australia. En plena recuperación, ascendió a 250 y se adjudicó dos títulos. Honda lo catapultó a MotoGP. En 2006 se lesionó una rodilla. En 2008 se rompió una mano en la pretemporada y volvió a dañarse la mano en Alemania, al intentar ser líder del campeonato. Este año se ha fracturado la clavícula, por apretar las clavijas a Jorge. Pero el hombre de hierro vuelve hoy con el objetivo de amarrar el subcampeonato de MotoGP.

Inmune a la crítica

Pedrosa tiene críticos crónicos. Los que dicen que nunca ganará la corona por su falta de envergadura y por su debilidad en el cuerpo a cuerpo. «Toda mi carrera ha sido una lucha contra los que dicen eso. Siempre he tenido que demostrar a algunos que puedo ser campeón. No a la gente, que me admira y sí tiene fe en mis posibilidades. La misma que siento yo». También tuvo que demostrárselo a Honda, que en un momento dado dudó de él cuando no rendían ni máquina ni neumáticos. «No tuvimos unos buenos años con la moto de 800 c.c.. No dimos con la fórmula, pero últimamente demostramos que somos competitivos».

Es un modelo de deportista sin soberbia. «Uno no es perfecto y si lo creyera, tendría un problema. Tengo amor propio y cuando digo “no” es “no”, pero no soy arrogante».

Sus éxitos le han incluido en la lista de grandes campeones españoles: Gasol, Nadal, Lorenzo, Alonso, Contador y Pedrosa. «Soy muy afortunado. España vive una de las mejores épocas en el deporte. ¡Nunca me habría imaginado que estaría en esa lista». Escucha que su personalidad es similar a la de Nadal. Comedido. «Me identifico más con unos que con otros por cuestión de carácter y me considero su compañero porque nos une el deseo triunfar. Cuando Rafa sufre en un set y observas su lucha, me veo cercano a él por lo que está sintiendo».

Desea conquistar el Mundial en 2011, frente a Rossi, Lorenzo y Stoner. «Me demuestro a mí mismo que puedo ser campeón. En mi interior siento que puedo». Tiene esa diana en la mente. En la vida privada se encuentra «enamorado». No comprende la violencia de genero. «No somos animales. Antes hay que darse la vuelta e irse. El problema más grande del planeta es la convivencia. Somos personas, hay que controlarse». Sufre con el paro que asola al país. «Me siento mal. Intento ayudar a muchos amigos y lo hago, pero no es fácil».

Ahora, su hermano Eric vive una situación similar a la que Dani abordó en los años noventa: perseguir un sueño. «Eric quiere ser ciclista y yo le digo que debe de apostar por ello y no arrepentirse. Así lo hice yo». Así lo volverá a hacer para ser el número uno: «Me gusta ganar, ser competitivo, no me gusta estar resignado».

Su disciplina no implica que no deje de ser un jovencito. ¿Ha tenido que llevar a sus amigos «achispados» en el coche, o le han llevado un poco «chispa»?. «Ambas cosas, ja, ja. Hay que vivir de todo», contesta con esa cara de niño que no ha roto un plato en su vida.

Los mismos amigos

No se le ha subido el éxito a la cabeza, Mantiene los amigos de su niñez. «Sí, son los mejores. Xavi, Xistu (o Chistu), Jordi. Me lo paso muy bien con ellos». Le gusta mucho el cine y va con ellos a menudo. «No me gusta el terror, pero me atrae mucho el trhiller, la acción, la comedia». Hay un actor preferido: «Denzel Washington». Y le encanta la música de los ochenta, especialmente Dire Straits. «Estoy clavado en los ochenta. Me gusta también la música moderna, actual, también escucho mucho pop y rock, pero la de los ochenta es mi preferida».

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