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LIGA BBVA

El submarino deja tocado al Atlético

Nefasto arbitraje de Ramírez: no señaló cuatro penaltis y no dio un gol legal al Kun

TOMÁS GONZÁLEZ MARTÍN

No es futbolísticamente justo centrar el resultado de un partido en las decisiones del único hombre presente en el campo que no juega. Los profesionales deben dar la vuelta a los errores del juez con una demostración de calidad. El desastroso arbitraje de Ramírez Domínguez, sin embargo, nos obliga a ello. Era imposible superar con fútbol tanta calamidad. Su actuación influyó de forma letal en el marcador. Perjudicó ostensiblemente al Atlético de Madrid. Nada más dar el pitido inicial no señaló un claro penalti de Gonzalo a Simao, en un agarrón. Todavía con el empate inicial, también anuló un gol reglamentario de Agüero, por un presunto fuera de juego inexistente. Después del precioso 1-0, rematado por Cani tras una incursión soberbia de Nilmar, tampoco castigó otra pena máxima cometida por Gonzalo sobre el Kun. A la tercera, sin esperar a la cuarta, los hombres de Quique no aguantaron más. Los profesionales del Atlético rodearon al colegiado. Le empujaron. Le menospreciaron. Solo amonestó a Reyes. Y en los bajos del vestuario echó a Quique , que le cantó las cuarenta en privado, lejos del público.

Juzgado el juez, lo cierto es que el Atlético comenzó el encuentro con un juego de ataque sobresaliente y el rápido gol amarillo, en el primer contraataque, fue un golpe demasiado duro que se sumó a la indignación con los errores del colegiado.

Forlán, en crisis

La ventaja dio oxígeno al «submarino» amarillo, que salió del fondo y se hizo dueño del balón. Senna dirigió el cotarro, Cazorla imprimió ritmo y Nilmar se puso a crear contragolpes demoledores como el del primer tanto.

Desesperado, desconcentrado, el Atlético quiso y no pudo. Agüero lo intentó en solitario. Quique, desde la grada, sacó a Forlán de la suplencia y le dio entrada en busca del empate. El golazo de Rossi, con dos fintas como las que Marsal hizo al Athletic de Bilbao hace medio siglo, acabaron con el cuadro rojiblanco.

Para colmo, Ramírez tampoco sancionó un tercer penalti sobre el Kun , protagonizado por Capdevila. Preocupado, luego no pitó otro sobre Ángel. Su inactuación dejó en segundo plano el espectáculo de Nilmar y Rossi. Y el Atlético no se merecía este trato.

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