Una revista política sitúa a Aznar en el «top 5» de los peores ex presidentes del planeta
Junto a Schröder por «vendido al dinero de Gazprom», o el presunto instigador de los camisas rojas en Bangkok, «Foreign Policy» condena a Aznar por sus palabras: su versión sobre el 11-M, la conducción con unos «vinitos» o el ecologismo mundial

¿Alguna vez se han hecho esa pregunta: quiénes pasarán a la historia como los ex presidentes del planeta? La revista «Foreign Policy» (que versa sobre temas políticos, económicos y de reflexión) ya sorprendió con un completo ranking sobre los peores de la actualidad, los que ejercen y ostentan el poder con malas artes o viles legislaciones . Entre esos cuestionamientos, la publicación situó en el octavo lugar al iraní Mahmoud Ahmadinejad, cae al decimoséptimo puesto el mandatario bolivariano Hugo Chávez, en el vigésimo a Paul Kagame, un puesto por delante de Raúl Castro en Cuba. Los cajones del podio los ocuparon, siempre de acuerdo con este análisis, Kim Jong Il de Corea del Norte y que cosecha enemigos por todo el globo, el dirigente de Zimbabue Robert Mugabe y, medalla de bronce pesado, para el más desconocido Than Shwe birmano.
Oro sin quilates para el alemán Schröder

La serie de esta semana se titula «Los malos ex» y sitúa a uno de los ex presidentes españoles en el «top 5» de los peores dirigentes planetarios ya retirados. Lidera como el peor ex que tuvo una democracia al que fuera canciller de Alemania entre los años 1998 y 2005. El socialdemócrata Gerhard Schröder tenía difícil apellido y peor desenlace de cara al público alemán. ¿Por qué? Este artículo firmado por el periodista Joshua E. Keating habla de que Schröder se mostró abierto hacia Rusia, rechazando las críticas volcadas hacia este país y llegó a describir a su coetáneo en Moscú, Vladimir Putin, como un «demócrata impecable». Sin embargo, torpedeó su etapa final con «un cinismo descarado» en los coletazos de su mandato. Un mes antes de presentar su renuncia a la Cancillería alemana, Schröder ayudó a obtener un préstamo de 1,4 billones de dólares para Gazprom, el monopolio estatal de petróleo en Rusia. Tras su dimisión, Schröder aceptó la Presidencia del polémico proyecto del gasoducto Nord Stream de Gazprom , que aumentará la dependencia de Alemania de gas natural de Rusia. El país de los Urales se acordó del «buen gesto» del ya ex canciller. Posteriormente, el público alemán tuvo que tragar sapos y culebras al enfrentarse a las declaraciones de Schröder: «No veo que hiciese algo malo». Más recientemente, Schröder se unió a la junta de problemas filial rusa de BP, TNK-BP, cuyos propietarios británicos han acusado al Gobierno de Rusia de tratar de hostigarlos para que abandonaran el país. Schröder continúa «al servicio de Rusia en cuestiones de política exterior», señala este artículo, afanándose en la defensa de las credenciales democráticas de Putin y en criticar el reconocimiento de la independencia de Kosovo.
Aznar, «extremista en su retórica»

El segundo lugar es para un ex mandatario conocido. La revista carga contra el presidente del Gobierno español durante ocho años (1996-2004) José María Aznar, por el voto de castigo que le dieron a su partido en las urnas el 14 de marzo de 2004, cuando su Gobierno «trató de culpar de los atentados en Madrid a ETA» (al que la revista reincide en llamar «grupo separatista vasco») «cuando en realidad fueron extremistas islámicos los que perpetraron los atentados con la esperanza de castigar a España por su apoyo a la profundamente impopular guerra de Irak». Historia de sobras mentada, pero la publicación continúa desarrollando el currículo que tiene ahora el mandatario conservador: desde su salida del Gobierno, «Aznar dirige un grupo de reflexión y se sienta en la junta de News Corporation de Rupert Murdoch». Para el articulista de «Foreign Policy», «se ha distinguido principalmente por la extremidad de su retórica».
No se quedan ahí los «despropósitos» que para la revista atesora el ex presidente español. No les resulta de agrado que Aznar engrosa la lista de nombres que tildan al calentamiento global de «nueva religión» o que aluda a los ecologistas como «abanderados del apocalipsis del calentamiento global (...) que tratan de restringir las libertades individuales en nombre de una noble causa (...) como hicieron los comunistas», extrae la revista cortes de una conferencia que pronunció en su día Aznar.
La revista da un pescozón virtual a Aznar, por «haber sugerido que los musulmanes disculpas por la ocupación medieval de España», por calificar «los esfuerzos de diálogo interreligioso de estúpido», y por describir la elección en EE.UU. de Barack Obama, un presidente afro-americano, como «un exotismo histórico y un previsible desastre económico». Las palabras de Aznar sobre beber unas copas de vino y luego conducir también salen a colación en este listado de la revista norteamericana : «Déjame beber mi vino en paz, yo no estoy poniendo en riesgo a nadie», pronunció al recibir un premio de viticultores.
Los escándalos personales de Obasanjo

Al tercer ex presidente de esta lista, la información le saca los colores entre otros motivos por cuestiones personales y escándalos de corrupción o directamente relacionados con su concepción de la familia y la intimidad. Olesegun Obasanjo ha copado el poder en Nigeria entre 1999 y 2007. Tras ser laudeado por encarrilar su país hacia la transición de una dictadura militar a una democracia, aunque caótica y violenta, Obasanjo ha visto hace poco su reputación manchada por una serie de investigaciones por corrupción. Trató de enmendar la Constitución de Nigeria para que se le permitiese renovar por un tercer mandato, pero cuando esto falló, instaló al moribundo Umaru Yar'Adua como su sucesor antes de unas elecciones generales que estuvieron «amañadas». Se sospecha en Nigeria que Yar'Adua fue elegido porque era visto como débil y podría ser manipulado por los partidarios de Obasanjo en su gabinete («la influencia política de Obasanjo se ha desvanecido significativamente en los últimos años», agrega el artículo).
Además de ser golpeado con revelaciones de corrupción durante su liderazgo del país, incluyendo cientos de millones de dólares en sobornos de Halliburton, contratista de EE.UU., Obasanjo se involucró en un escándalo personal cuando acusaron a su hijo de cometer incesto, al dormir con su propia hija, nieta del ex mandatario a la postre. Esto no lo permite la ley nigeriana. Recientemente, miles de residentes de una ciudad en el suroeste de Nigeria han protestado contra los planes para demoler sus casas después de que Obasanjo adquiriese sus tierras. Otro caso personal catapultó la dimisión de su hija Iyabo, que era senadora en Nigeria, tras admitir que había desviado miles de dólares del presupuesto sanitario del país «para pagar por un retiro en Ghana».
Obasanjo ha seguido manteniendo un alto perfil internacional, alaba la revista, ya que actúa como un enviado de la ONU para las conversaciones de paz en la República Democrática del Congo, pero sus puntos de vista «tradicionalista» a veces han avergonzado a la organización. En un evento de la ONU este año con el ex secretario Kofi Annan llamó a la homosexualidad «abominación» y rechazó el derecho del individuo a la intimidad, diciendo: «¿Quieres hacer el amor con un caballo?».
Estrada, saqueado por la corrupción

Cuarto puesto de la clasificación para el filipino Joseph Estrada. Sólo fue presidente durante tres años (de 1998 a 2001), suficientes para que ahora se le recuerde como un presidente derrocado tras cumplir la mitad de su mandato salpicado por una avalancha de casos de corrupción. Estas acusaciones las sazona «Foreign Policy» con su confesión de que tiene muchos hijos fuera del matrimonio que, al parecer, habrían tomado «decisiones políticas cruciales con la ayuda de un "gabinete de la medianoche" de amigos bebiendo» sin cesar. Fue declarado culpable finalmente de «saqueo» en 2007 y condenado a cadena perpetua, pero fue perdonado por su sucesora, la presidenta Gloria Macapagal Arroyo, sólo unas semanas más tarde con el compromiso mediante de no regresar jamás a dedicarse al sano ejercicio de la política.
No le faltó tiempo, y Estrada rompió su promesa. Volvió a concurrir a las presidenciales este año 2010 y, confesó al «New York Times», que lo hacía «para limpiar su nombre y demostrar a los que me quitaron que estaban equivocados». Estrada perdió la elección en favor de Benigno «Noynoy» Aquino, hijo de la ex presidenta Corazón Aquino.
Ahora Estrada se prepara para defenderse de una demanda presentada en EE.UU. por las hijas de un publicista filipino que dicen que el ex presidente fue cómplice de la muerte de su padre en 2001. Estrada ha bromeado sobre el caso, ironizando: «Eso es mentira. ¿Qué van a obtener de mí? ¿Dónde voy a conseguir el dinero?».
¿Instigador de los «camisas rojas»?

El último de este « top five» es el ex dirigente tailandés Thaksin Shinawatra (cuyo mandato se prolongó entre 2001 y 2006). Cuenta la información que «desde que fue depuesto en un golpe de 2006 en medio de acusaciones de abusos contra los derechos humanos y de incesto, Thaksin ha vivido una existencia peripatética». El empresario multimillonario y ex presidente ha servido como un «embajador especial» para Nicaragua y asesor económico de Camboya, y fue brevemente propietario del club de fútbol Manchester City. Vivió bajo un nombre falso en Alemania durante más de un año y ha utilizado ilegalmente pasaportes recibidos de un número de otros países. Ahora reside en Dubai.
Este año, los partidarios de Thaksin, conocidos como «camisas rojas», ocuparon el centro de la capital Bangkok y asaltaron edificios del Gobierno en todo el país en un esfuerzo por obligar al gobierno a dimitir. Alrededor de 90 personas murieron en los enfrentamientos posteriores entre los manifestantes, hasta que las partes acordaron un alto el fuego. Ahora está en las cortes tailandesas la causa que le implicaría en la instigación de las protestas. Aunque Thaksin fue vocal de apoyo de los «camisas rojas». Una vez llamó a una manifestación y prometió «hacer ricos a todos los tailandeses» si sus seguidores eran capaces de recuperar el poder político perdido. También ha sido condenado por cargos de corrupción adicional, ya en el exilio, aunque él insiste en que son acusaciones con motivación claramente política.
Desde la derrota de los «camisas rojas» este año, Thaksin ha reducido sus apariciones en los medios de comunicación y las actividades políticas.
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