«Es una guerra de religiones y el cristianismo debería apoyarnos»
Miriam Feirberg, militante del Likud, es desde 1998 alcaldesa de Netanya, además con la marca de ser el regidor más votado de Israel
- Mañana hermanará su ciudad con Cáceres. ¿Qué ADN comparten?
-Tuve la suerte de conocer a un grupo de alcaldes españoles que visitaron Netanya en un viaje por Israel y enseguida hubo complicidad con Carmen, alcaldesa de Cáceres, como si nos conociéramos de años. El hecho de que las dos fuéramos mujeres, yo la primera alcaldesa elegida en Israel, y ella en la ciudad extremeña, fue la base.
-Netanyahu presume de tener las mejores playas del país, pero bajo amenaza terrorista.
-Así es. Aunque no sólo hay playas: este año hemos inaugurado unos jardines maravillosos de estilo Gaudí, reflejo de la relación estrecha con España.
-¿Y cómo se gestiona un paraíso turístico bajo las bombas?
-Desde que se hizo el muro de separación con los palestinos, y teniendo en cuenta que Netanya está en la zona más pegada a Cisjordania, se han reducido mucho los ataques tras 6 años seguidos de terror.
-Yo he visto el muro y me parece una infamia.
-La primera vez que me preguntaron por mi posición sobre el muro contesté que siempre había estado en contra de los muros. Contaba con mucho orgullo que vivimos muy cerca de los palestinos y de varios pueblecitos árabe-israelíes y que ellos venían a nuestras playas y compraban en nuestras tiendas. Incluso había invitado al alcalde de la vecina Tulkarem, palestino, a almorzar conmigo. Un mes después de ese encuentro sufrimos en el centro de la ciudad uno de los atentados más terribles. Le llamé y le pregunté que si así agradecía la hospitalidad de mi ciudad. No me contestó. Y a partir de ese momento ya no pude escoger entre muro o no muro, sino entre vivir tras una pared o morir sin ella. No tuve alternativa.
-Tras los atentados, siempre pidió a su Gobierno la respuesta más dura contra los palestinos.
«Una bomba estalló ante mis ojos»
-Estuve en todos. Vi cosas que jamás en mi vida voy a poder olvidar. En uno de ellos, la bomba estalló ante mis ojos. Lo que sucedió no se puede explicar con palabras... Deseo por todos que un día se pueda romper ese muro.
-Netanyahu, jefe del Gobierno israelí y líder de su partido, Likud, ha dicho que el mundo árabe «está maduro para la paz».
-Sólo se me ocurre rezar para que eso sea así. Ojalá podamos volver a recibir como antes a los palestinos en Netanya y nosotros visitar Tulkarem.
-¿Y a Israel, lo ve maduro para dejar la guerra?
-El pueblo israelí siempre quiso la paz, palabra que es nuestro saludo. Pero me da mucha pena que mientras que en nuestras escuelas los niños cantan a la paz y pintan palomas, a los niñitos del otro lado sólo les enseñan a odiar a Israel. El día que yo vea que en la escuelas palestinas aprenden lo contrario podré decir que ellos han madurado para la paz.
-Sabemos cuál es el precio de la guerra y cómo se cobra, ¿y el de la paz, están dispuestos a pagarlo?
-Antes de hablar del precio de la paz hace falta saber que hay confianza y de que nos podemos fiar de aquellos con quien negociamos. Nuestro gran problema es que no hay dos estados que aceptan unas obligaciones y que las cumplirán: entre los palestinos hay tantos colores y tipos que no sabes en realidad con quien negocias, porque Mahmud Abbás no representa a todos. A nosotros no nos mata un estado, sino grupos terroristas. El mundo es hipócrita y en vez de fotos de israelíes contra palestinos debería mostrar lo que hace Hamás con su propia gente, a la que no respeta ningún derecho y, sin juicio, ejecuta en la misma calle. Si se conociera más esto, el mundo entendería mejor con quién tenemos que negociar.
-Uno de cada 9 españoles encuestados querría que desapareciera el Estado de Israel.
«Los medios han puesto el foco sobre nosotros como si fuera la única guerra del mundo»
-Los medios han puesto el foco sobre nosotros como si fuera la única y más cruel guerra del mundo, como si en el resto sólo hubiera paz y seguridad.
-¿Y por qué cree que tienen tan mala prensa?
-Es una pregunta muy difícil. A lo mejor también tenemos la culpa nosotros, pero no olvide la dimensión de Israel contra 600 millones de árabes en el mundo. Somos el único estado que representa el mundo occidental en la región. Irán, un país enorme y de fuerza descomunal, nos señala como enemigo número uno, y es absurdo porque no hay proporción. Irán tiene otros intereses, pero nos utiliza. Esta es una guerra de religiones y el mundo cristiano debería ser el primero en ponerse a nuestro lado para defendernos.
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