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CRIMEN DE TOÉN

Un año sin Laura, un año sin culpable

El 29 de agosto de 2009 aparecía el cuerpo sin vida de la joven de Toén. 365 días después, el caso sigue abierto

ISABEL BUGALLO

Tras intensos días de búsqueda, fue el 29 de agosto de 2009 cuando el cuerpo sin vida de la joven Laura Alonso, de 19 años, aparecía cerca del campo de fútbol de Toén. A escasas horas de cumplirse el aniversario de su muerte, la sociedad gallega vive conmocionada por otro nuevo caso de violencia de género, en Lugo. Pero, ¿cómo se cerró el crimen de Toén?

La respuesta es que no se ha cerrado. La instrucción del caso sobre la merte de la vecina Alonso sigue abierta, a la espera de los resultados de nuevas pruebas que se realizan en los laboratorios de la Dirección General de la Guardia Civil. Mientras, la familia de Laura Alonso tiene previsto organizar una misa de aniversario en la iglesia de Santa María de Xestosa, en Toén. Será en torno a las siete de la tarde.

El presunto culpable de su asesinato y autor confeso, Javier Cruz, fue trasladado de nuevo a mediados de mes a la prisión ourensana de Pereiro de Aguiar, con la finalidad de practicar nuevas diligencias policiales. Este hombre de 33 años que mantenía relación sentimental con la joven, y confesó su culpabilidad tras un registro domiciliario efectuado por la Guardia Civil, si bien en días anteriores había participado en las labores de búsqueda de su víctima.

Aunque ya no se discute la culpabilidad de Cruz ni la forma en que acabó con la vida de Laura Alonso, al parecer quedan cuestiones por resolver que definirán, entre otras cuestiones, si el caso se trata de un homicidio o un asesinato.

El recuerdo de este trágico suceso, todavía en la memoria de los vecinos, ha sido causa de la suspensión de las fiestas patronales de Xestosa, que se celebran habitualmente el 24 de agosto, el día de San Bartolomé, fecha en la que comenzó la tragedia con la desaparición de la joven.

El caso

Todo comenzó cuando Laura, un sábado, no volvió a casa. Había estado con unos amigos, y supuestamente se había marchado sola a casa. Lo que después ocurrió se pudo conocer cuando su ex novio, después de varias horas de interrogatorio —se mostró frío y sereno en el primero—, se derrumbó. En las dependencias de la Guardia Civil de Ourense confesó su autoría en los hechos.

La joven seguía viendo a escondidas al presunto culpable, al que había denunciado por malos tratos en 2007 (la denuncia fue posteriormente retirada). Ni su familia, ni sus amigos, ni su nueva pareja estaban al tanto. Empleado de un taller de A Valenzá, el ex novio fue vigilado tras la desaparición, cuando los indicios apuntaban en su contra y habían declarado ya numerosos testigos, de los que algunos confirmaron que estuvieron juntos la noche en que la joven desapareció. El detenido conocía perfectamente la zona de monte donde dejó el cuerpo, lejos del vehículo que debía transportar a Laura desde A Valenzá (Barbadás) hasta la parroquia de A Xestosa (Toén), donde residía. Tardaron seis días en localizar su cuerpo.

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