La Ruta Quetzal BBVA viajará a Perú, Colombia y Brasil en 2011
La incursión de Francisco de Orellana por el Amazonas sucederá a «Los Caminos Blancos Mayas» mexicanos
MADRID
Los días de incursión por las selvas mexicanas, sorteando los envites del huracán Álex, de la humedad extrema y del calor abrasador de la península del Yucatán, quedaron atrás. Aquellas jornadas, una vez acabada la XXV Ruta Quetzal BBVA, son ahora cálidos recuerdos, perdidos en los mares de anécdotas y amistades que 270 chavales de 53 países diferentes forjaron durante 40 días a caballo entre México, España y Portugal.
La Ruta Quetzal es casi como un sueño. Es una sensación similar a la que notas cuando poco a poco vas quedándote dormido: se te van cerrando los párpados y las ideas van tan rápido que apenas tienes control sobre ellas. Y de pronto, mil aventuras ante ti. Este año parte de ese sueño ha sido en México: «El misterio de los Caminos Blancos Mayas». Y allí nadie quería que le dieran ese pellizquito que despierta a uno de esa alucinación.
Gracias a la Ruta Quetzal BBVA, este año, los chavales han podido desvelar los misterios del mundo maya. Testigos del famoso rito «el palo volador», espectadores de excepción de la llegada de la «Gran Regata del bicentenario», visitantes de las ruinas arqueológicas del Tajín o Chichén Itzá, cultivadores del cacao o la vainilla o expedicionarios de la selva Kolem Jaá. Solo hacía falta cerrar los ojos para convertirse en protagonistas de inolvidables historias.
Tierra de civilizaciones
La Ruta nunca soñó con un escenario mejor: tierra de grandes civilizaciones, diversidad de paisajes, abundante naturaleza y desigualdad económica, México ha sido la atmósfera perfecta para vivir una gran aventura. Solo abrir los ojos significa descubrir. Descubrir el cariño de sus gentes, la autenticidad de sus lugares y la grandiosidad de sus paisajes. Desde la inmensidad de la ciudad de Mérida y el encanto de la pequeña Campeche, hasta la virginidad de Río Lagartos, un remoto pueblo al norte de la península del Yucatán donde los «ruteros» pudieron darse un chapuzón en las cristalinas aguas de una reserva natural de la biosfera, donde, además, fueron a ver tortugas gigantes. Los chicos y chicas de la XXV Ruta Quetzal BBVA se merecían un descanso tras las dos largas caminatas que desafiaron la fuerzas y resistencia de todos y cada uno de los expedicionarios, que parecían una verdadera piña de moral.
El vuelo nocturno de la península del Yucatán les trajo a la Ibérica para dejar atrás la historia del parlamentarismo mexicano y volcarse de lleno en el español, del que conocieron sus primeras Cortes democráticas en Cádiz, antes de embarcarse desde Lisboa hasta La Coruña en el buque anfibio de la Armada española «Galicia». En la tierra de la Santa Compaña, recorrieron el último tramo del Camino de Santiago y retomaron así , el «leit motiv» de esta edición, que destacaba la importancia de los caminos.
El segundo tramo de esta aventura se desarrolló principalmente en España. Este año tenía como telón de fondo a Extremadura, tierra de los conquistadores que se hicieron con el mando de las tierras visitadas en México; el Año Xacobeo, que hasta dentro de once años no se volverá a repetir, también quedó grabado en la bitácora de esta inolvidable edición, así como la importancia del Atlántico para las carabelas que navegaban el océano de un lado a otro para invadir, conquistar, evangelizar…
Los quetzales, encabezados por el aventurero Miguel de la Quadra-Salcedo están más vivos que nunca y siempre en América. «En ese continente nunca terminan los misterios y esto es precisamente lo que significa América. Aún no conocemos nada. Nos hemos abierto paso con machetes. A través de ella descubrimos quiénes somos. Pero nos queda mucho por hacer».
Próxima Ruta, Perú
La Ruta Quetzal BBVA, un proyecto declarado de interés universal por la Unesco, apenas finalizó su andadura y ya prepara su XXVI edición, que recorrerá Perú y pisará zonas de Ecuador y Brasil para recuperar el encanto de la cultura pre-inca Moche. Según declara Miguel de la Quadra-Salcedo en declaraciones en exclusiva para ABC, él y su equipo prepararán un programa académico en colaboración con el Complejo Arqueológico «El Brujo» situado a sesenta kilómetros de Trujillo (Perú), donde arrancará la expedición, y conocerán a la Señora de Cao, una momia aparecida en 2006. «Cuando le quitaron los armazones de madera que recubrían su tumba, hallaron a una momia llena de tatuajes de araña y serpientes. Era una poderosa sacerdotisa que, sospechan, murió con 25 años», desvela De la Quadra-Salcedo.
«Después avanzaremos hacia los Andes hasta llegar a la ciudad de Yurimaguas, donde tomaremos dos grandes barcos con los que recorreremos el río Huallaga y el Marañón hasta llegar a la desembocadura del río Napo, donde nos espera la ciudad de Nauta y, más adelante, Iquitos».
El recorrido no está elegido al azar. La siguiente edición de la Ruta Quetzal BBVA recordará el 500 aniversario del nacimiento de Francisco de Orellana en Trujillo (Cáceres, España) en el año 1511. Además simularán el primer viaje naval que realizó este conquistador extremeño por tierras Iberoamericanas, según reflejan las crónicas del padre Gaspar de Carvajal, su acompañante. La etapa americana, concluirá en Leticia (Colombia) —«la ciudad del trapecio amazónico», destaca De la Quadra-Salcedo— y en Benjamín Constant
Esperemos que la aventura dure mucho tiempo y que, año tras año, nuevas expediciones salgan en busca del preciado Quetzal. Sólo adolescentes nacidos entre 1994 y 1995 podrán vivir en primera persona esta aventura. Para ello, tienen que diseñar y ejecutar un proyecto y superar algunas pruebas. ¡Atentos a los plazos!
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