amistoso
La estrella duda, pero no se apaga
España ofrece una buena imagen y empata ante México con la progresiva puesta en juego de los titulares

Que lo sepan. Vale poco y contabiliza menos. No era la España del Mundial, con la mayoría de los titulares guardados en la coraza de la inactividad, y además los que salieron corrieron con plomos en las piernas. Tres o cuatro entrenamientos y a corretear por el césped con más voluntad que otra cosa. Claro, se mantiene el toque, el estilo y las formas, pero aparte de eso hace falta algo más: la chispa que permita una vez que se toca, arrancar en sorpresa en una décima de segundo para desbordar a la zaga contraria. España no tuvo eso. Era algo evidente: se manejó el balón pero no se profundizó. A todo el mundo le costaba llegar más allá, buscar el desmarque o el hueco y faltaba mucha inventiva: Xavi, Iniesta, Xabi… [Narración]
Del Bosque buscó en Busquets la imaginación de Xavi colocándole por delante de Bruno, que es su alma gemela, un clon vestido de amarillo. Pero Busquets no tiene nada que ver con Xavi. Ni tiene la pausa, ni el toque suficiente. Es un rompedor y no un creador.
No se encontró el cauce necesario, los cuatro ojos de Xavi o la habilidad de Iniesta
A partir de ahí algo se quebró en la selección española. Se tocaba y se tocaba, sin apuros para controlar, para dominar el campo y el balón pero ya. Sin nada más. En la intersección entre el medio campo y la delantera todo se rompió. No se encontró el cauce necesario, los cuatro ojos de Xavi o la habilidad de Iniesta. Demasiadas ausencias y excesivas cervecitas aún acumuladas del chiringuito de turno.
Hasta Casillas midió mal aunque todos midieron mal. Mal lanzado el fuera de juego, mal trazada la línea y una salida apresurada de El Santo, que quedó a expensas de la habilidad de Chicharito que, claro está, dejó en mal lugar a Aguirre porque una que tuvo, una que coló.
Luego, espesor, torpeza y lentitud en todo lo que se hacía. Se funcionó en mayor o menor grado dependiendo de los días de ensayo, de las horas acumuladas en carreras primarias. Es por eso que Cazorla tuvo más garra y rapidez que el resto con un formidable disparo al larguero, pero eso no era suficiente para desbordar a una selección como la mexicana, seria y correosa, sin apenas atisbos de lagunas y, sobre todo, con mejor estado físico en todas sus líneas.
Muchos cambios
A medida que avanzó el partido, Del Bosque fue configurando la estrella: Xavi, Silva, Xabi Alonso, Piqué... México dio un paso atrás primero, luego dos, y cada vez le era más difícil recuperar el balón. Pero no había referencia en España, reticente el técnico a meter a Villa para dar configuración letal al equipo que cada vez se parecía más a la auténtica.
Los mexicanos se fueron apagando. Cuando el sol les abrasó los pulmones ya no pudieron robar, ni presionar. España se hizo con el balón y ya todo fue ir a por ellos y esperar a que se hiciese la luz, el mínimo agujero. Lo encontró Silva y en la avalancha roja final los mexicanos se salvaron por los pelos. Un empate, que está bien y deja a todos contentos.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete