entrevista a arturo garcía tizón
«Mi examen va a ser ganar Toledo, Talavera, la Diputación y la Junta por 7-5»
«Castilla-La Mancha va a ser el elemento simbólico en las elecciones autonómicas. Lo sabe el PSOE y lo sabemos nosotros. Todos los ojos van a estar puestos en nuestra región»

—¿Cómo han transcurrido estos casi dos años como presidente provincial del PP?
—Como una exhalación, pero francamente contento. Tenemos un partido muy cohesionado y muy ilusionado en la provincia. Estamos viviendo un momento dulce de lo que es el partido, sobre todo por las expectativas que todo el mundo nos augura.
—Tras su vuelta, ¿qué cambios ha notado en el PP con respecto a su primera época?
—Que a nivel nacional tenemos una mayor consistencia que en aquellos momentos. Se nota que el paso por el Gobierno nacional ha dejado su poso en las propias estructuras... pero dicho eso, yo diría que es el mismo partido que yo dejé.
—¿Esta vuelta ha merecido la pena o ha pensado en algún momento aquello de si lo sé no vengo?
—Ha merecido la pena porque me está permitiendo echar una mano a lo que es el triunfo del PP en la provincia de Toledo, contribuir a que María Dolores de Cospedal sea presidenta regional y a que Mariano Rajoy sea presidente nacional. Cuando estás ilusionado con un proyecto, y yo lo estoy muchísimo, y cuando en estos momentos se espera un cambio tanto en lo regional como en lo nacional, ilusiona decir que yo he estado ahí y he aportado mi granito de arena, y ya no piensa uno en si lo sé no vengo.
—¿Fue difícil convencerle?
—A mi vuelta encontré un enorme cariño, un enorme respaldo y una gran ilusión en la gente, sobre todo cuando vine a la candidatura nacional, y ese mismo cariño, empuje y respaldo lo tuve también en la presidencia. En esas condiciones es muy difícil decir que no.
—¿Le ha resultado difícil hacer la renovación del partido a nivel provincial?
—No. La renovación estaba hecha ya. La presencia de María Dolores de Cospedal había supuesto un revulsivo importante y tanto la estructura regional como la provincial habían tenido muchos cambios. Pero no porque hiciesen falta muchas veces los cambios, sino por la propia tendencia natural de la evolución del partido.
—¿Y lo ha entendido la mayor parte de la gente o fue una operación traumática con «muertos» y «heridos» por el camino?
—Sinceramente, creo que no. Quizá alguien en particular que no lo hubiese pensado, pero el 99 por 100 de la gente está contenta. Creo que soy un presidente que uno más que separo. Una de mis características es que soy una persona más de consenso que de división.
—Pasado ya este tiempo de renovación, ¿cómo ve la dirección del partido en estos momentos?
—Muy animada, muy fuerte. La gente está trabajando con muchísimas ganas. Somos una directiva muy amplia, unas 100 personas, y no veo a ninguno que no tenga ganas de trabajar, de aportar su granito de arena y de hacer cosas. Al contrario, están en la mejor disposición.
—En todo caso, será consciente de que el examen es muy difícil. Tienen que ganar la Junta, recuperar la Diputación... y eso por no hablar de Toledo y Talavera.
—El examen mío será ganar Toledo ciudad, Talavera ciudad y los principales pueblo de la provincia, ganar la DiputacióN y ganar la Junta de Comunidades pero no por votos, sino por escaños. Estoy hablando de un 7-5 en Toledo, por lo menos. Ese es mi reto
—Se pone una nota muy elevada, ¿no?
—Es que la situación lo requiere. Yo veo una parálisis total del PSOE y hace falta un cambio radical.
—Y para este objetivo ambicioso, ¿van a producirse algunas sorpresas importantes o llamativas en la configuración de las listas 1 ¿cuándo se van a definir?
—La lista gorda está decidida, que es María Dolores de Cospedal. Esa es la noticia bomba e importante. Tiene un respaldo amplísimo en Castilla-La Mancha y no creo que gane por menos de cinco escaños al PSOE en la región. El PSOE está hundido y a María Dolores de Cospedal la veo muy fuerte. Respecto a las otras candidaturas, no van a plantear ningún tipo de problemas porque tenemos mucha gente y no habrá problemas de candidatos. Al contrario, tendremos que elegir entre muchos novios.
La batalla de Castilla-La Mancha
—Es evidente que la gran batalla autonómica se va a librar en Castilla-La Mancha, de ahí que todo gire en torno María Dolores de Cospedal.
—Me atrevo a decir más. Es evidente que Castilla-La Mancha es el elemento simbólico en las elecciones autonómicas, lo tenemos todos claro, tanto el PSOE como nosotros. En esos momentos todos los ojos van a estar puestos en Castilla-La Mancha.
—¿De qué manera puede influir la batalla regional en los resultados que se den en las municipales?
—Van a ir muy de la mano, aunque en algunos sitios no corresponderán los resultados de las municipales con las autonómicas. Hoy por hoy, si yo tuviese hacer un pronóstico, y no los riego con «voluntarín», sino con los datos que se van conociendo en unas y otras encuestas, sería que el PP ganaría Toledo, Talavera, los principales pueblos de la provincia y sacaría un 7-5 en la Junta. Pero como los socialistas no tienen muy buen perder, espero una campaña muy agresiva por parte del PSOE.
—Está en un sitio, el Congreso de Diputados, que le permite conocer muy bien la política nacional, ¿ve a Zapatero en su pero momento? ¿va a suponer una baza para el PP?
—Lo de Zapatero en este país es una tragedia. Es el peor presidente en un momento dificilísimo. Una persona que es la improvisación personificada, la ligereza en los planteamientos, lo mismo dice hoy una cosa y mañana la contraria, no le importa faltar a la verdad las veces que haga falta... No puede pretender seguir gobernando con un programa diametralmente opuesto con el que solicitó la confianza a los españoles. Lo lógico, lo admisible, lo correcto, hubiese sido que hubiese dicho a los españoles: «Yo no puedo seguir cumpliendo este programa con el que me presenté a las elecciones y este país necesita un cambio, y entonces convoco elecciones y les hago otra oferta y que decidan los españoles». Que Zapatero es una rémora para el PSOE lo demuestra el intento de Barreda de separarse, o de pretender separarse al menos formalmente.
—Augura una campaña bastante dura, pero lo cierto es que aquí el ambiente político es ya casi irrespirable.
—Sí, porque hay unos señores que llevan gobernando treinta años en la región y han establecido un régimen. Aquí no se mueve nada si no es bajo el control del PSOE. Cuando ven que esto se pierde, imagino que harán todo lo humanamente posible, y a veces lo no permisible, para no perder el poder.
—El PSOE les ha recriminado que de forma continua se oponen a todo, de decir a todo que no ¿es esto bueno en estos tiempos?
—En estos momentos no hay posibilidad de decir sí a nada. De las más de treinta leyes que ha aprobado el PSOE un gran número se ha apoyado con nuestro voto, y de las 70 que hemos propuesto nosotros, creo que escasamente cinco o seis han tenido el apoyo del PSOE, ¿quién dice que no? Se hacen estereotipos cuando dicen que el PP dice no a todo. El que dice que no a todo es el PSOE, que está pidiendo siempre contratos de adhesión. Usted diga lo que yo quiero y si no lo hace, no comparte, no ayuda, no arrima el hombro. Por no hacernos caso tenemos casi cinco millones de parados y el follón de desarticulación territorial, como el caso del estatuto de Cataluña. Y allí estaban los señores socialistas del señor Barreda votando entusiásticamente el Estatuto catalán. Que no venga luego Barreda diciendo que a él no le gustan los toros y no sé cuantas cosas más.
—El caso más notorio de falta de acuerdo fue con el Estatuto de Castilla-La Mancha, en el que usted recibió críticas muy severas. ¿Se pudo hacer más en este caso?
—Sí. Nosotros ofrecimos un texto, unos acuerdos que en estos momentos hubiesen garantizado la existencia de un Estatuto. Creo que el Barreda jugara a corto plazo teniendo la actitud de víctima fue lo que lo impidió. Tuvo falta de altura de miras.
—Hablando de perspectivas electorales, ha habido encuestas para todos los gustos. La última, una interna del PP, que les da 10 puntos de ventaja en la región. ¿Es el ahora o nunca del PP?
—No sé si es el ahora o nunca. Sí creo que el PSOE ha demostrado que no tiene ninguna capacidad de gestión de la crisis ni de salir adelante, que después de treinta años en esta región estamos a la cola de las regiones desarrolladas, que hay dos puntos por encima en destrucción de empleo respecto a otras. Por lo tanto, si el partido que está gobernando no sabe hacerlo, requiere un cambio, y ese cambio lo hace el PP. Que hay diez puntos de diferencia, bien, o a lo mejor con dos. Creo que el PSOE ha hecho todo lo posible para perder las elecciones.
—En todo caso, doblegar a un gobierno que lleva treinta años no es fácil.
—Claro, es que parece un régimen. Los sectores económicos, sociales, de comunicación, a todos llega el poder de la Junta, que ha establecido un régimen en el que es muy difícil cambiar actitudes. Pero hay una cosa que veo clarísima y es que el PSOE no puede seguir gobernando esta región porque la deja en la miseria.
Estrategia electoral
—Según diversas encuestas, la provincia de Ciudad Real puede ser clave. ¿Es esto tan simple?
—No. El PSOE intentó hacer la trampa con una ley electoral a su medida, pensando que como en Ciudad Real históricamente habían tenido los mejores resultados la solución era poner todas las provincias pares, en las que lo normal es que los dos partidos mayoritarios obtengan el mismo número de escaños, y que el desempate lo produjera Ciudad Real, donde tienen una mayor fuerza con determinados sectores económicos y de comunicación. Nosotros nos opusimos a ese sistema, porque nos parecía una modificación inadmisible de las reglas del juego, e incluso lo incluíamos en el Estatuto de Castilla-La Mancha. Pero son tan malos gobernando que aún haciendo trampas van a perder las elecciones y las van a perder por cinco escaños, porque vamos a ganar, por lo menos, Toledo, Guadalajara y tambiénr Ciudad Real. Lo dicen las encuestas y ellos lo saben también. Y la prueba es que Barreda está como loco intentando hacerse perdonar en Guadalajara, y aquí en Toledo intentándose separase de Zapatero; en estos momentos está desaforado.
—Al margen de la crisis que afecta a toda España, cuestiones internas como CCM, aeropuerto de Ciudad Real, incendio de Guadalajara o el caso Bono, ¿van a ser definitivas?
—No sé si definitivas, pero van a influir. No se explica uno por qué el PSOE presume en el caso de CCM si no se ha admitido la comisión de investigación. Si no hay nada que ocultar, que se abra una comisión, lo contrario lleva a mucha gente a pensar qué tiene que ocultar Barreda. Bruselas ha hecho una estimación de posibles pérdidas de 7.500 millones de euros, que es un disparate, y qué menos que admitir una investigación. Pero esa negativa de Barreda es lo que provoca interrogantes: ¿qué oculta? ¿a qué tiene miedo?. Ese dinero, ¿dónde está? ¿por qué se ha perdido? ¿teme Barreda que se sepa que algunas personas de su entorno sean responsables directamente de esa pérdida?.
—¿Hablar de Toledo es hablar de Arturo García-Tizón?
—Sí. He sido una persona muy vinculada siempre con Toledo capital y con la provincia. Además tengo que hacer una confesión: no tengo nada contra los parlamentarios o diputados que no sean de sus provincias de origen, sin embargo a mí me hubiera resultado imposible presentarme por una circunscripción que no hubiera sido Toledo. La capital es mi ciudad, aunque no nací en ella, pero vine aquí con tres años y mis hijos son toledanos.
—Si de algo se ha hablado en los últimos meses es de su candidatura a la Alcaldía de Toledo. Usted era el elegido, pero parece que últimamente no es así ¿cómo está esta cuestión?
—En mi caso concurren muchas circunstancias. Primero, hay un plantel de personas muy preparadas con tantas o mejores condiciones que yo para obtener la alcaldía. Segundo, nunca he rehuído el tema de Toledo. Recuerdo que en su día fui candidato y salí yo solo, aunque mi voto fue decisivo para que hubiese alcalde de UCD, que fue Juan Ignacio de Mesa. Luego mi evolución fue hacia la política nacional y ahora también. El que se piense en mí como candidato es algo que me honra, me hace ilusión y me causa satisfacción. La verdad es que me encantaría ser alcalde de Toledo, pero también comprendo que en estos momentos también estoy en otras facetas. Ahora mismo, y lo digo sinceramente, no sé si voy a ser yo u otra persona. En cualquier caso, con lo que sí se puede contar es con mi total dedicación a Toledo.
—Hay quien piensa que en política nacional usted se encuentra muy a gusto y que la política local es otra cosa.
—No. A mí la política local me parece preciosa. Si fuese alcalde, sería un alcalde feliz. Pero no lo sé, porque muchas veces la evolución de los acontecimientos determina una cosa u otra.
—¿Qué indica que el PP esté haciendo encuestas en la capital en las que se barajan varios nombres, entre ellos el suyo?
—Tanto nosotros como el Partido Socialista estamos haciendo encuestas con distintos objetivos. En estos casos, claro que se ponen nombres encima para sondear la opinión de los toledanos sobre qué perfil o persona encaja mejor como candidato.
—¿Y quién sale mejor en la foto?
—No lo sé, porque la foto no está terminada. Pero hay que aclarar que esas encuestas no son artículos de fe, sino que marcan tendencias, aunque luego los partidos políticos deciden. Pero por lo que voy sabiendo, me atrevo a decir que en el PP no es determinante la persona. Sin embargo, en el caso del Partido Socialista tiene un problema muy grave, y es que si las cosas son como dicen algunas encuestas, que indican que pierde ¿qué hace Emiliano García-Page? Por eso creo que García-Page va a intentar jugar en las dos: en la regional, por si las moscas, y en las municipales.
Conde y Barredo
—En la encuesta hay varios nombres, como el de Agustín Conde.
—Ha sido uno de los mejores alcaldes que ha tenido Toledo, si no el mejor. Hay que recordar que por ejemplo el Museo del Ejército fue una iniciativa suya, la Fábrica de Armas, las escaleras mecánicas... por eso su nombre es casi obligado como opción, porque además nunca perdió las elecciones. En un momento determinado el partido le pidió un esfuerzo y se fue a la regional, pero si no lo lógico es que hubiese revalidado el mandato. Por tanto, no es extraño que el partido quiera saber cómo es recibida su opción como candidato.
—Otro nombre es el de Paloma Barredo.
—Es una persona de unas características muy especiales. Una mujer muy preparada que representa muy bien hoy el perfil del Partido Popular. Que cae muy bien en sectores muy amplios de la sociedad. Es una persona abierta que está demostrando una magnífica capacidad en su comunicación como portavoz, porque a medida que le hemos ido dando cada vez más responsabilidad lo está haciendo cada día mejor. Me consta que entra muy bien en determinados sectores a los que tradicionalmente el PP no ha llegado con facilidad. Todo ello hace de ella una buena candidata.
—El resultado de esa coctelera de datos ¿cuándo se decide y quién?
—Lo decidirá María Dolores de Cospedal, pero insisto en que la encuesta es un dato, pero no es el definitivo.
—Si al final la ecuación sale que tiene que ser Arturo García-Tizón ¿lo aceptaría sin problemas?
—Sí. Pero también, si es necesario, para ir de número dos o tres. Quiero dejar claro que mi disposición es total y absoluta para echar una mano en lo que haga falta... si hace falta.
—La derrota del PP en las pasadas elecciones ha llevado durante esta legislatura al grupo municipal del PP a una situación a la deriva ¿Cómo se puede recuperar?
—Este es un grupo municipal que se gesta en un periodo de transición entre José Manuel Molina y María Dolores de Cospedal, uno candidato a la alcaldía y la otra a la Junta, con gente más próxima a unou otros. Además es un grupo que nace con la vocación de ser gobierno, pero llegan las elecciones, se pierde y la cabeza desaparece, quedando un grupo desarbolado, aunque se hace una conformación con Lamberto García Pineda, que había sido la mano derecha de Molina, como presidente y a Paloma Barredo, una de las nuevas incorporaciones de Cospedal, de portavoz. Yo, sin cambiar absolutamente nada, lo que hago el verano pasado es acentuar las funciones de unos y de otros. Reforzamos el papel de la portavoz, que estaba un tanto difuminada con las distintas portavocías, y creo que ahora el grupo municipal, en términos generales, está cumpliendo su misión. La pregunta es que evidentemente este grupo cambiará cuando finalmente se designe el candidato.
—¿Por qué surgen episodios como el de María Paz Ruiz?
—Es un episodio puntual al que no le doy más importancia.
Pacto PSOE-IU
—En todo caso, la situación del grupo municipal ha dado ventaja al equipo de gobiero PSOE-IU, ya que no ha aprovechado las evidentes divergencias que existen entre ellos.
—Me hace mucha gracia porque oigo que IU se plantea romper el grupo municipal en La Puebla de Almoradiel, pero esto es algo que PSOE e IU hacen muchas veces, pero al final se votan. Luego llega García-Page y dice que soy un hombre de centro, pero eso no es verdad, usted es un hombre de izquierdas, y sale de alcalde con los votos de Izquierda Unida, porque nunca ha ganado las elecciones en este municipio, ni él ni otro candidato del PSOE. Luego dicen que los socialistas de Madrid son una cosa y los de Toledo otra. No, son socialistas los de Madrid y los de Toledo. Barreda, igual que Zapatero y Page, igual que Zapatero y Barreda juntos, y a veces con la compañía de Izquierda Unida.
—¿Emiliano García-Page puede ser ahora un candidato mucho más peligroso tras cuatro años de gobierno?
—Es indiferente. En el mejor momento para el PSOE, que fue en las pasadas elecciones, sacó once concejales. Hoy el PSOE no ha hecho muchas cosas para que saque más, por eso van a tener difícil llegar a diez.
—¿Cómo califica la gestión que hasta ahora ha hecho el alcalde?
—Nula, mala y escasa. Las únicas ventajas que el veo a Page es que cuando hay un bofetón a cosas de Toledo dice que eso es cosa de otros. Lo que ha hecho el alcalde es poner florecitas en la ciudad. Tiene paralizado el auditorio, la autovía también, los problemas de tráfico siguen igual, veremos si el remonte nuevo es una realidad...¿pero qué ha hecho Page? Mucha sonrisa, mucha visita para dejarse ver, mucha florecita pero nada de nada.
—A la hora de echar cuentas ¿piensa que IU puede mantener su mismo nivel y ser determinante?
—Si según mis cálculos IU mantiene dos concejales y el PSOE baja a nueve, el PP alcanzará catorce.
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