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Sneijder activa el despertador

A la espera de Robben, Holanda camina con paso firme y juego ramplón por Sudáfrica

REUTERS

IGNACIO TYLKO

El soporífero duelo de la cálida Durban se encaminaba sin remedio hacia un empate a nada hasta que llegó un disparo letal de Sneijder que Kawashima despejó a su propia puerta. Puños dentro, la versión opuesta a Mazinger Z. Otro error de los porteros, una vuelta de tuerca más a la polémica del playero Jabulani y el segundo triunfo de Holanda, que aburre a sus vacas pero sigue con paso firme a la espera de la puesta a punto de Robben.

Con el extremo del Bayern, quizá los tulipanes crezcan hermosos como antaño, aunque al final se marchiten. Hoy, entristece ver a esta selección que mantiene su sistema clásico pero carece de bandas, ya que ni Van der Vaart ni Kuyt cumplen con ese perfil. Y, además de algún medio centro más capaz de Van Bommel y De Jong, Holanda añora también un central que la sepa sacar.

Hablar de Blind, Frank de Boer o Koeman son palabras mayores en comparación con Heitinga y Mathijsen. Sólo cuando sale el veloz y hábil Elia, el sombrío panorama se despeja y el fútbol se colorea con alguna pincelada artística. También Afellay, un medio del PSV Eindhoven, se merece más minutos en un equipo muy reservón.

Perfil bajo

Ya son 20 partidos consecutivos sin hincar la rodilla de los que presume Bert van Marwijk, el técnico de perfil bajo que antepone el orden a la improvisación, la disciplina a esa anarquía tan holandesa, y que se maneja con el lema “confianza, sí, arrogancia, no”. Superaron sin brillo a una Dinamarca plana y dejan contra las cuerdas a los últimos ‘samuráis azules’, pendientes del duelo decisivo ante la antigua ‘dinamita roja’.

Sostiene con cierta arrogancia Van Persie, todavía falto de forma, que la ‘Oranje’ será más reconocible cuando actúen juntos los cuatro grandes: Sneijder, Robben, Van der Vaart y, por su puesto, él. Al menos, el extremo les dará alas. Mientras llegue Arjen, su belleza está en las gradas, en los aledaños, en las carreteras, en el camping caravana que sigue de moda desde la Eurocopa de 2004.

Japón se olvidó de la portería contraria hasta que Sneijder descerrajó el disparo decisivo. Quiso vivir de las rentas, de esa victoria ante Camerún, la primera en un Mundial fuera de su territorio, y de un empate que le acercaba a octavos.

Okada, su discutido técnico, se pone las semifinales como reto, pero así es imposible. Con el ex espanyolista Nakamura de suplente porque este año anda desaparecido, la clase la pone Okubo, ese delantero bajito y eléctrico que, cuando actuó en el Mallorca de Cúper, hizo capitular al deportivista Romero en Riazor. Eran otros tiempos.

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