EL DISCÓBOLO
The National
«High Violet». Popstock. Mayo 2010. 18, 95 euros

The National pertenece a la misma anómala especie que The Church, The Cure, James o Tindersticks (desde luego, Matt Berninger y Stuart A. Staples deben compartir por horas el mismo ventrílocuo barítono).
Grupos intensos, melancólicos, oscuros, densos y con cierto punto épico, pero sin tontería postinera ni presunción dormidera, moderadamente accesibles y capaces de despertar empatía desde el primer segundo.
El quinto disco de la banda que escapó de los grandes lagos de Ohio para bucear en el efervescente Brooklyn está sobrado de desarmantes, sobrios y soberbios derechazos emocionales. El arranque, el brutal «Terrible Love» , con ese crescendo apisonadora, ya te hace besar la lona. Y a partir de ahí no puedes quitarte de encima la sensación de que terminarás noqueado por un puñado de himnos de combustión lenta, de esos que nacen, crecen y acaban agarrándose como lapas a las tripas y a las listas de reproducción de favoritas.
Pero «High Violet» todavía cobra más sentido cuando se escucha a la vieja usanza, de un tirón y sin interrupción. Una y otra vez. Y vuelta a empezar. Sin empacho ni síntoma de agotamiento. Es entonces cuando se percibe la verdadera magnitud de un álbum magnético que confirma que lo tienen todo para ser muy grandes. Y este parece su momento.
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