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«Trenet» a un paraíso de naranjos
El Consell estudia recuperar a largo plazo el «Limón Express», que recorrió hasta 2005 Las Marinas para deleite de turistas
Entre naranjos, limones, pinadas y con vistas paradisiacas del Mediterráneo desde rincones inaccesibles para el resto de medios de transporte, el «Limón Express» paseó la mirada de miles de turistas –muchos extranjeros, sobre todo británicos, pero también numerosos españoles conocedores de la zona– desde la década de los 70 hasta 2005. La modernización y popularización del TRAM lo dejó en vía muerta por falta de espacio, al tener que compartir ambos los mismos raíles, un trazado único para dos trenes de diferente velocidad.
No obstante, en el Consell conservan el proyecto de volver a poner en circulación a largo plazo estos convoyes de época, con locomotoras fabricadas entre 1954 y 1964, y coches entre 1920 y 1929, estos últimos renovados en 1987 en los talleres Miró Reig de Alcoy. Hace unos días, estuvieron de actualidad desafortunadamente por la localización del autor de unas pintadas en las cocheras de El Campello, donde están aparcados.
Cuando todavía alegraba la vista de quienes se lo cruzaban, el «Limón Express» partía de Benidorm a las nueve y media de la mañana y llegaba a las once a Gata de Gorgos, donde los viajeros disponían de tiempo para visitar la fábrica de guitarras y pasear por las calles antes del regreso. Durante el trayecto –unos 40 kilómetros– un guía explicaba curiosidades y detalles del recorrido y también del material ferroviario. Para mayor comodidad de sus usuarios, el billete –cuyos últimos precios fueron 22 euros para adultos y 18 para los niños– incluía un servicio de autobús complementario con paradas en algunos establecimientos hoteleros de Benidorm y que acercaba a los viajeros a la estación de tren o los llevaba de vuelta al centro.
Revolución hace un siglo
El trazado ferroviario de vía estrechadel «Trenet», sobre el que transitaba este tren turístico, representó una auténtica revolución para las comarcas de Las Marinas desde que en 1914 se inauguró la línea entre Alicante y Altea. Un año después se amplió hasta Dénia y en la primera mitad del siglo pasado facilitó el transporte de personas y también de mercancías, con una media anual de 35.223 toneladas. Asimismo, potenció el crecimiento urbano y demográfico de estas comarcas.
Pero su atractivo turístico, por el paisaje exuberante en los parajes más fértiles de la Costa Blanca, siempre estuvo ahí, como prueban los 550.000 viajeros anuales que llegó a transportar en los años cuarenta y cincuenta.
El desarrollo de las carreteras relegó su utilidad como medio de transporte para mercancías y quedó exclusivamente destinado al uso para personas, en especial los turistas, cuando Benidorm y el resto de poblaciones hasta Dénia experimentaron su auge como destinos. Una fórmula que se pretende rescatar cuando se resuelva su compatibilidad con el TRAM en cruces desdoblados de las vías.