EN TERCERA PERSONA

¿Piratas o ladrones?

Ellos veían como algo totalmente normal eso de piratear películas. Todo empezaba por no llamar a las cosas por su nombre

JAVIER - / JAVIER - - Actualizado: Guardado en: Actualidad

«Papi, tengo una lista de canciones que quiero que me bajes de internet», le dijo su hija de nueve años. «Y yo quiero unas pelis de dibujos», añadió su hermano pequeño. Sabía que más pronto o más tarde iba a llegar este momento y, a pesar de ello, no tenía nada preparado. Hacía tiempo que se sentía como un marciano por ser el único de sus amigos que no pirateaba películas de cine y canciones de música. Era algo que no le importaba, pues nunca le había gustado dejarse llevar por las corrientes de pensamiento mayoritarias. Vamos, que era de los que nadaba a contracorriente.

Sin embargo, ahora le tocaba tomar una decisión que no solo le afectaba a él sino a sus hijos. Ellos, como el resto de compañeros de clase, veían como algo totalmente normal eso de piratear películas. Quizás, todo empezaba por no llamar a las cosas por su nombre. Lo de piratear sonaba bien. De hecho, sus hijos jugaban a menudo a piratas. ¿Pero por qué llamábamos piratear a lo que simple y llanamente era robar? Cuando uno se descargaba ilegalmente una película estaba robando a una serie de profesionales que habían invertido talento, tiempo y dinero en hacerla. Era lo mismo que robar un coche o una barra de pan. Sin embargo, el Estado no perseguía con el mismo ahínco una cosa y otra. Bueno, una prácticamente ni la perseguía y todos sabíamos que, en este país, la gente solo entendía el lenguaje de la sanción. La prueba más palpable de ello era que aquí nadie había dejado de correr con el coche o conducir bajo los efectos del alcohol hasta que se endurecieron las multas.

Por tanto, ¿por qué no se aumentaban las sanciones contra la piratería? La respuesta era muy sencilla. ¿Cuántas personas podía haber en España que trabajaran en el mundo de la cultura? ¿Cien mil? ¿Doscientas mil? Y, por el contrario, ¿cuántas personas se podían beneficiar del pirateo? Millones. Y no había que olvidar que la mayoría de gobernantes trataban de contentar al máximo número posible de votantes. Estaba claro que le esperaba una larga charla con sus hijos.

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