
Casillas besó a Sara Carbonero en directo
Con su bandera española estampada en el pómulo y unos nervios que apenas podía disimular, Sara Carbonero se lanzó a cumplir con su trabajo y se «enfrentó» delante de millones de espectadores a lo que en televisión se conoce como el minuto de oro o pantallazo más esperado: su entrevista con el campeón mundial Íker Casillas
. El diálogo fue de lo más breve. «¿Cómo estás? ¿A quién dedicas este triunfo?»... Sus rostros decían más que las palabras. El portero estaba feliz, como en su vida, tocando el cielo con las manos y encima le preguntaba su novia qué sentía y a quién se lo dedicaba. «A mis padres, a mi hermano... y a ti». Las lágrimas brotando y Sara diciéndole que no se preocupara que iban a hablar del partido. Eso creía. Entonces fue cuando San Íker se lanzó y le propinó un beso de amor de esos que arrancan lágrimas entre los espectadores que ya sólo querían ver el cartel con «The End» para completar el círculo.
Pero ese beso tiene historia y mucho recorrido. A Casillas le ha costado traerse la Copa del Mundo a España, pero está acostumbrado a pelear y triunfar. También en el plano sentimental ha sudado la camiseta. Tras una larga e interrumpida relación con la sevillana
Eva González
conoció a Sara en un campeonato de fútbol. Hubo cruce de miradas, pero poco más. Por entonces, la guapísima periodista estaba ennoviada con un compañero de faena de la Cope mientras Íker comenzaba una relación con Ana Isabel Medinabeitia, una discreta chica extremeña que trabajaba en un banco y con la que salió pocos meses. Tras una ruptura tan silenciosa como un romance del que apenas hay imágenes, Casillas volvió a encontrarse con Sara. A fin de cuentas era fácil coincidir por el trabajo de reportera de ella. Llegó el fichaje de Carbonero en Telecinco y una carrera fulgurante de una mujer que habla igual de bien que mira a cámara.
Más encuentros y más cruces hasta que Íker consiguió convencer a Sara de que lo suyo iba en serio. Que era amor del bueno, no del que se presta o regala. Como es de suponer, la periodista también recuperó su libertad sentimental y juntos comenzaron una relación que nunca han escondido, pero con la que tampoco han jugado a explotarla. Ambos son muy respetados en sus profesiones y no necesitan mercadear con los sentimientos ni los «photocall».
Pero llegó el Mundial y el despliegue informativo con Sara en el equipo de Telecinco. Recuerdo cómo ella misma me confesaba que sabía cómo iban a analizarla cada vez que entrevistara a Íker. Lo que no imaginó era que los del «Times» la responsabilizaran por la derrota de España frente a Suiza. Aquello fue una canallada que pegó donde más duele. Ni Sara ni Íker entraron al trapo de esos comentarios como tampoco lo hicieron cuando salío González Urbaneja de una charla en una Universidad de Verano y criticó a Carbonero por mezclar el trabajo con el placer. Aún debe estar lamentándose de esas palabras y descalificativos y más cuando le informaron que Sara se sitúaba en la zona donde la FIFA había designado a los reporteros y no donde su corazón le pedía.
Por eso el beso de Íker a su novia ha sabido a gloria bendita para resarcirse de todo y festejar con el alma y la audiencia de su parte un final que de no haber sido feliz no sé qué hubieran dicho algunos de esta periodista cuyo único pecado debe ser tener los ojos más bonitos de la televisión. Enhorabuena por ese beso y a ver ahora quién lo supera.
«Cómo empezó la cosa, y mira ahora». Con esta frase, la periodista se dirigía a Casillas tras la victoria de España en el Mundial, refiriéndose a la derrota de la Roja ante Suiza
Íker, que estaba exultante, en medio de una emoción infinita agradeció el triunfo a sus padres, a su hermano... «y a ti». Y ante los ojos del mundo la rodeó con sus brazos y la besó
Ante los aplausos de los presentes y la sorpresa de Sara, Casillas dio por finiquitada la entrevista. Con un «madre mía», la periodista devolvió la conexión a sus compañeros...